domingo, 31 de marzo de 2019

ALBERTO GRECO, OBRA FUERA DE CATÁLOGO/Reportaje a Paula Pellejero, que nos habla de su documental acerca del Gran Irreverente del Arte Argentino



                                                           
    Que interesante debe haber sido presenciar el momento inaugural de la Bienal de Venecia (año 1962) en el que Greco lanza un montón de ratas para que acompañen el paso diplomático y solemne del presidente italiano de aquel entonces; dicen los que allí estuvieron que el escándalo fue Mayúsculo. Tan interesante como haber visto al mismo Greco disfrazado de monja mientras tiene lugar el segundo Concilio Vaticano, en la ciudad de Roma. No menos interesante debe haber sido aquel momento en el que las autoridades italianas invitan al inclasificable artista y escritor argentino a retirarse del bello país europeo. En la vecina España (año 1963) desde Puerta del Sol y hasta el coqueto barrio madrileño de Lavapiés, Alberto Greco hace de las suyas y, con un cubo de plástico verde en la cabeza, va distribuyendo potes de pintura y desplegando un rollo de tela, donde también pinta y firma a la gente que pasa por allí. Luego enrolla la tela, que aún tiene pintura fresca, la quema, interviene la policía, y todo el mundo empieza a correr. Momento Vivo-Dito y colectivo en su punto caramelo que a uno le hubiese encantado presenciar, tanto como aquel en el que envuelve a Piedralaves (un pueblo de Castilla y La Mancha) con un símil de rollo de papel higiénico para luego pedirle a sus habitantes que posen con carteles que dicen: ¨Obra señalada por Alberto Greco¨ o ¨Alberto Greco, que grande sos¨. Fascinada por el recorrido insurrecto de este entrañable tirabombas (un adelantado que ya había hecho de todo mientras en el mítico Di Tella recién comenzaban a romper el cascarón, mientras Manuel Puig recién comenzaba a entender y desentrañar el significado del pop en la literatura) la artista plástica, realizadora audiovisual y Verde Honoraria, Paula Pellejero, decide en (y a partir) del año 2000, filmar un documental sobre la vida y labor del hombre que dispuso que su última obra de arte sería su propio suicidio. Antes de ingerir una catarata de barbitúricos en Barcelona, escribe en una pared ¨esta es mi mejor obra de arte¨ y luego, en su mano izquierda, la palabra ¨fin¨.


- Y allí comienza el nacimiento del mito, de quien fue amigo de Duchamp y vivió siempre sin un centavo en el bolsillo y cuyas obras, hoy (un cuento tan típico, reiterado e injusto en la historia de la humanidad) valen fortunas y son expuestas en célebres galerías y en varios de los museos  más importantes del mundo ¿Qué expectativas (ilusiones/emociones/sensaciones)  tenías en aquel año 2000 acerca del documental que querías realizar, que sucedió en el medio y que sentís ahora con el resultado de tu propia obra, ya realizada, sobre la figura de Alberto Greco?

Paula:
El primer impulso que me llevó a querer realizar un documental sobre Alberto Greco fue dar a conocer su extraordinario trabajo y transmitir su entusiasmo de búsqueda en el arte. También sentí que se le debía un lugar. En una primera instancia el documental iba a ser un corto animado que narrase las acciones de Greco, y las preguntas que me surgían a partir del arte vivo. La animación se iba a desarrollar sobre un rollo de papel, como el “Gran Rollo Manifiesto del Arte Vivo-Dito” (cuya esencia y significado es el de señalar vivencias/vivo con el dedo/dito) que Greco había realizado en 1963, en Piedralaves, y, según él mismo: “ el testamento más  importante que un hombre vivo puede hacer”. La investigación fue bibliográfica, de análisis de las obras, de las cuales muchas eran testimonios, también investigaba haciendo dibujos. Con mi hermano Eduardo trabajaba en la elaboración de una mirada personal y teórica sobre la obra de Greco.  Luego de tres años, teníamos un guión para desarrollar la animación. Durante un año trabajé con María Marta Linero, quien me enseñó stop-motion, y así fuimos realizando las animaciones. Guardábamos las fotos y los editados en CD, pero luego ese material se rompió y perdimos todo el trabajo. Eso me llevó a que abandone por primera vez el proyecto. Años más tarde comienzo a realizar nuevamente las animaciones, pero también sentía que ese guión era  muy teórico. Entonces, mientras rehacía las animaciones, comencé a realizar otras experiencias:  con mi amiga Mariana empezamos a salir a la calle, a pensar con la cámara. En ese momento fue algo intuitivo; hoy puedo decir que fue la única manera de abordarlo, y así poder hablar sobre Greco. Escribía con tizas mis pensamientos en las paredes y en las veredas; tratábamos de repetir gestos y acciones de Greco, salíamos a realizar arte vivo con una cámara de super 8, como ratas nos escabullíamos por los baños de los museos para intervenirlos y hasta llegamos a encerrar el Museo Nacional de Bellas Artes con un círculo de tiza. Con todo ese material escribí un nuevo guión y me presenté a una beca para poder montar la película, pero ante la negativa del apoyo, vuelvo a abandonar el proyecto, y con él el arte vivo. Mi hermano ya no me acompañaba y mi amiga Mariana también se alejó. Mientras tanto, y en silencio, yo seguía atenta a cualquier noticia, exposición o testimonio que me hablara de Greco. En el 2015, por iniciativa de mi hermano, y como si Greco me guiase a su encuentro, viajo a Madrid para retomar el proyecto y encontrarme por primera vez con el “Gran Rollo Manifiesto del Arte-Vivo” que estaba expuesto en el Museo Reina Sofía. El tiempo, los dibujos, las pérdidas, las salidas, los encuentros, las distancias y las experiencias cobraron sentido en ese viaje, y finalmente surge la película.

 - Alguien le pregunta a Greco por qué no se dedica a pintar, dibujar y escribir en lugar de dedicarse a esas ¨pavadas¨ que él producía en la calle, a lo que AG responde que a él se lo conoce y reconoce por las ¨pavadas¨ que hace en la calle  y no por sus pinturas, dibujos o textos. Greco publica un solo libro en vida, el poemario ¨Fiesta¨, una edición artesanal de 150 ejemplares, y luego le envía la novela/objeto ¨Besos brujos¨, escrita en Ibiza, a un editor de Buenos Aires que no sabe muy bien qué hacer con ella, y no la publica. Después del desinterés olímpico de los coleccionistas argentinos en las décadas siguientes (la novela/objeto de Greco se ofrecía una y otra vez por menos de 2500 dólares) el MoMA de Nueva York la adquiere en el 2018 por un precio cercano al medio millón de dólares ¿Qué opinión te merece toda su obra literaria y pictórica?, ¿qué influencia tiene sobre tu propia producción artística?

Paula:
Creo que sin buscarlo Greco fue tan fiel a su búsqueda que logró una mirada profunda, auténtica, y  un arte fuera de todo lo establecido. En su escritura podemos encontrar un gran valor literario, conceptual y de apertura a una escritura moderna. Es verdad que Greco estaba siempre sin un peso y que vivía de prestado. En cada movimiento que impulsó podría haberse quedado para generar con su trabajo una estabilidad artística y económica, pero para eso siempre estaba lejos. Greco decía:¨la pintura siempre acaba vengándose del pintor”, yo creo que en esas palabras está su mirada crítica hacia el mundo del arte y las estructuras de poder. En un mundo ciego y dominado por el poder económico, no es de extrañarse que el arte también esté estructurado bajo ese manto, y es así que las obras que generaron movimiento sean arrancadas de su lugar para convertirlas en un objeto de valor, descontextualizando todo pensamiento. El “Gran Rollo Manifiesto del Arte Vivo Dito” de Greco, encerrado en una vitrina de cristal en un museo, pierde todo sentido vivo. Entonces, creo que es un desafío para las instituciones y museos repensar su compromiso y humanidad con el arte moderno y contemporáneo. En todos estos años la obra de Greco influenció mi trabajo, me impulsó a confiar en mi búsqueda artística y, sobre todo, me enseñó a ver.



                                                                                                              Nicolás García Sáez

martes, 5 de marzo de 2019

MARÍA EN SU TINTA / Crónica del encuentro que mantuvimos con María Verónica Ramirez, La Referente de la animación en la Argentina, creadora de Monstriña y de ¨Caloi en su tinta¨





  Con María, Verde Honoraria, de repente nos pusimos a hablar de los correctores. Luego de enviarnos mensajes de texto en el que ¨sábado¨ se transforma en ¨Sabino¨ o ¨ensalada¨ en ¨esmeralda¨,  ella afirma que los susodichos interpretan en los celulares un idioma que solo ellos conocen. Yo subrayo lo que dice acotando que los correctores son unos snobs. María dice que son unos tilingos. Yo le digo que son mojigatos. Ella dice que son gordos pambufas y yo unos pancucas. María: pipistrelos, yo: piripipíes. Y así los adjetivamos de paparruchos, chichipíos, mequetrefes, turulatos, farabutes. Y de Funes sin memorias, de Aleph (¿Alephes?) sin ojos ni anteojos, de Sandokanes sin espadas, o Peterpanes sin infancias, y Sanchopanzas sin panzas, o Aquamanes sin océanos, y Zorros sin antifaces, o Aladinos sin lámparas, y Macris con corazones, o...podemos estar horas así, pero decidimos hablar por teléfono y, por medio del castellano humano, que aún existe, reírnos sobre Sagitario tomando un fernet con coca y el casi onomatopéyico argentinismo y recíproco ¨Re Re¨. Luego hablamos de poesía, de cierta poesía (más tarde, me sorprende una mañana con un punto doc en el Messenger y un prólogo exquisito de su autoría, obsequio para mi nuevo poemario que, si no sucede nada extraordinario, sale publicado en breve) y luego viramos, vía audio de wasap, hacia Lisboa y la etimología de la palabra ¨piringundín¨. Dos días después nos encontramos en El Federal, el bar más antiguo de la ciudad de Buenos Aires.
 
AVIONCITOS
     Veinticinco años junto a Caloi deben dejar huella en cualquiera. María Verónica Ramírez le dice ¨El Negro¨. Lo extraña, lo admira, lo sigue amando. Me cuenta el día que se conocieron. Ella estaba en la terraza de su estudio de Paseo Colón, en el interior pintaba y dibujaba, en el exterior cambiaba una lamparita y limpiaba despreocupada su Pelopincho. Alguien, algunos pisos más arriba, la observaba con el detenimiento de un orfebre...hasta que no aguantó más. Épocas encantadoras, sin redes sociales, que se ha llevado el viento, que se ha llevado el tiempo. María quedó atónita ante aquel hombre llamativo que, desde las alturas, exclamaba su entusiasmo mientras le arrojaba un avioncito de papel con un dibujo y algo escrito en el ala izquierda: ¨te miro y me desconcentro, no puedo trabajar¨, había garabateado en el aeroplano el célebre artista que, de yapa, le había delineado un Clemente. Así las cosas María cae en la cuenta de quien era aquel señor que hacía señas para darle su número de teléfono. Ella, entonces, luego de meditarlo...accede. Y lo llama al número indicado que el hombre había hecho en el aire. El aparato suena...pero nadie atiende. Listo. Ya fue. María continúa con sus cosas. Caloi, otra vez desde las alturas, se pronuncia con voz sonora:
- ¡Me equivoqué de número, disculpáme, yo nunca me llamo por teléfono a mí mismo! María lo observa como quien observa a un marciano y el padre de Clemente le arroja entonces un nuevo avioncito de papel, esta vez con el número correcto, que inicia un viaje sin escalas ni rupturas hacia una historia de amor que duraría un cuarto de siglo.
 
MUNDOS ANIMADOS
     Abundan allí las hordas de gringos embelesados con el mobiliario porteño y centenario. Se palpan los rumores del pasado en esa atmósfera concreta que lo sostiene en el presente. En El Federal, bar entrañable y encantador, corren las birras. Ella prefiere clavarse la Imperial bien fría y sin espuma. Yo con. Tengo frente a mí a una de las creadoras de ¨Caloi en su tinta¨, el primer programa de la televisión argentina dedicado a la difusión del cine de animación de autor de todo el Mundo Mundial, con la yapa de ser pionero a la hora de difundir, además, a las artes plásticas en general. Uno de mis programas de televisión preferidos de todos los tiempos (de todos los tiempos antes de Netflix, que aún no tengo, de la televisión, que casi no estoy viendo) y es un bálsamo poder manifestar mi admiración hacia Caroline Leaf, y que la interlocutora sepa perfectamente quién es (y es obvio que así sea, ya que gracias a María pude conocer los cortometrajes animados con grandes referencias literarias que la artista de Seattle crea, también, con vidrios, arena y luces) y no sólo eso, sino enterarme allí mismo que además la conoció personalmente durante los días que CL pasó en la Argentina.

MONSTRIÑA
   Aparece de un momento a otro, de pie y con su cuerpo diminuto, frente a una sombra gigantesca que intentaba asustarla. La sombra era su propia sombra y la linterna su luz para apaciguarla, para apuntarle directamente al corazón y empujar a su autora a observarla, parirla y comenzar a dibujarla. De allí a los lienzos, los cuadernos, los papeles, las pantallas, la contratapa de todos los domingos en el diario de mayor circulación del país, los festivales, los premios en los festivales internacionales, las exposiciones multitudinarias, la fama. Y al pegar la vuelta, al volver a casa, la oportunidad de que los trazos, las ideas, los colores vuelvan hacia el jardín más puro de la infancia. Y la necesidad de no definirla, de aprender de su propia creación, de sus sombras, sus amigos invisibles. De transitar la oscuridad y el dolor con dulzura, con sus lecturas, de convivir con sus miedos, enfrentarlos con su imaginación poderosa, de reconocer, al salir de sí misma y volver hacia la autora (¿o viceversa?) que ella nace cuando Caloi se va. Monstriña nace y no juzga a los demás, nunca, tampoco habla. Hace, colabora, es solidaria, valiente, original, lisérgica y aparece María, que pide otra cerveza, que me habla del suicidio de su hermano, que acompaña con sus dibujos los recitales de Divididos, que me cuenta sus anécdotas con Fontanarrosa, con Hermenegildo Sabat, aquella anécdota también en la que empapelaron toda la ciudad de Lisboa con su creación.  María, la que recibe a Serrat en su casa cuando viene a la Argentina, la que recibe al mismo Nano cuando visita la exitosa muestra que hizo en el CCK, la que prueba el sushi con Jaime Torres, la que conoce y divulga a tod@s l@s popes de la mejor animación mundial, y vuelve a aparecer Monstriña, la que es mencionada por los medios especializados como la mejor amiga (¿la sucesora?) que no tuvo Mafalda, la que se para en la punta de su cama para ofrecerle, en medio de la noche, un chupete a su propia sombra gigantesca, la que juega a la rayuela para llegar al cielo, la que se sube a una escalera para abrazar a su propio monstruo, la que cuelga a la luna en una noche estrellada para que le regale la lluvia, la que hace equilibrio con dos platos para desearnos un feliz 2019, y aparece María, que la cuida, la quiere, y la deja ser.


                                                                                                      Nicolás García Sáez


lunes, 18 de febrero de 2019

TENGAN EL PATIO REGAO / Reportaje a La Gran Voz Argentina: Suna Rocha



Suna Rocha es, a mi entender, El Referente Ineludible, El Faro del Folklore. Aunque suene a perogrullada, a expresión apodíctica, Suna es portadora incansable de la humildad y la generosidad genuinas que sólo tienen algunos grandes consagrados. Su popularidad, ya se sabe, comienza de la mano de Mercedes Sosa, en el año 1982, cuando es elegida e invitada a cantar junto a ella ¨Cómo un pájaro libre¨. Desde entonces, la sublime cantante cordobesa no ha dejado de propagar su voz contundente por todo el territorio nacional. Ha tocado en todas las ciudades y en casi todos los pueblos del país, y también junto a su compañero: Raúl Carnota, junto a Atahualpa Yupanqui, junto al grupo de música andina Ollantay, con el Cuchi Leguizamón, con Celeste Carballo, con Pedro Aznar, Lito Vitale, junto a Leda Valladares, la mismísima Mercedes Sosa y tant@s otr@s. Ganó el Premio Revelación en el Ultra Exigente y (por fortuna) siempre purista Festival de Cosquín. Allí mismo, cinco años más tarde, llega a la cima con el Premio Consagración. Pero luego continúa con el Premio Konex, y el Cóndor de Plata, y nuevamente el Premio Kónex. También es declarada , durante el 2010, Ciudadana Ilustre de la Canción Nacional e Internacional, Premio decretado por el Congreso de la Nación. Desde esta humilde trinchera contamos con su presencia al ser ella la Madrina Musical de Los Verdes y Canción Verde del Mes es ésta que aquí compartimos con ustedes. Antes quisimos dialogar, quitarnos algunas dudas sobre ésta joya y Suna accedió gustosa con, ya se ha dicho, su infinita humildad y su inmensa generosidad. En medio de intensos compromisos radiales con la Universidad de Córdoba, nos brinda parte de su valioso tiempo para desmenuzar una proeza, explicarla con lujo de detalle y regalarnos, de paso, unas historias sobre aquella zona maravillosa que habita. Es conmovedor escuchar su voz sabia y pausada, explayándose en cada uno de esos detalles, desde su casa de Tulumba



Querida Suna: lo primero que quiero decirte es que ésta versión de Carlos Di Fulvio es una de mis canciones preferidas. Te lo he comentado en varias ocasiones, pero hoy siento la necesidad de hacer extensivo mi entusiasmo a quién aún no haya tenido la oportunidad de disfrutar esta chacarera maravillosa que es ¨Abuelas del campo mío¨. La escucho cada vez que puedo, una y otra vez, siempre, y, al contrario de lo que sucede cuando uno acude reiteradamente a alguna canción hasta el cansancio, a mí no deja de emocionarme tu voz, la instrumentación exacta que te acompaña, y el mensaje y los paisajes que vas despertando mientras el milagro sucede y crece. Quería preguntarte quién fue Maclovia

Suna:
Estas abuelas en las que Di Fulvio se inspira para hacer esta chacarera que yo grabé, y que él va nombrando, son las abuelas de Tulumba, las que a él le impresionaron, sea por su trabajo, sea por su condición. Acá también aparece Maclovia. Maclovia era una abuela que estaba en Herrera, una estación de tren de Santiago del Estero. Esta abuela había prendido un fueguito porque hacía frío, y vendía rosquete, tortillas y esas comidas que tienen que ver con la criolledad, que tienen que ver con Santiago del Estero. Entonces, a través de otra chacarera en donde se la menciona, Di Fulvio la toma para ponerla aquí también. Por eso es que uno se pregunta por qué aquellos chicos y muchachas de edad prolongada, que hacen cosas hermosas, tendrán que morir. Por qué tendrán que morir si son tan necesarias a la hora de aprender, a la hora de saber ( nosotras y nosotros) de ellos, porque estas chicas y muchachos son como un libro abierto. Entonces Di Fulvio se hace siempre esta pregunta en esta chacarera: ¨Abuela del campo mío, ¿por qué tendrás que morir?¨  

       
Soy nieto de una abuela cordobesa cuyo origen es humilde y campesino. Una abuela encantadora cuyas manos eran de trigo, como dice la letra de la canción, y que también era una calandria que le rezaba a sus santos y cebaba mates tirando la yerba al fuego. Es inevitable que te pregunte por María, por Dominga, por Fausta, por Palma y Rosaura...

Suna:
¨Por dónde andará María, con sus telares de palo¨. María era una hilandera de acá (Tulumba) que hilaba el vellón de la oveja y tenía su telar y su ruequita al costado, hilando su lana para después hacer sus artesanías. Hay colchas muy hermosas que han sido hechas por María. Probablemente el tema del tejido, el tema de la hilandería, se ha perdido, porque las nuevas generaciones ahora no quieren hacer esas tareas. Tal vez consideran que es mucho trabajo, y prefieren otras labores antes que aprender ¨El Oficio¨, como ellas lo llamaban. El oficio, ese trabajo maravilloso que hace que de generación en generación se herede. Yo conozco hilanderas de Belén, Catamarca, que son increíbles, porque han heredado el oficio y continuaron aquello que le enseñaron sus Maestras Tejedoras. Estas tejedoras criollas que, con su ruequita al costado, hilaron la lana y dejaron testimonio de su paso por esta vida.
¨Por donde andará Dominga, con su batita floreada¨, creo que es la próxima estrofa. Dominga está en esa otra chacarera, que también grabé, y que se llama ¨Campo afuera¨. Di Fulvio una vez se fue al campo de la rudita, un campo que queda por acá cerca, y vio en la casa de Don Vivas, que era el dueño de ese lugar, a una viejita de ahí, que era vecina de la zona. Esta señora sintió los sonidos de la guitarra de Di Fulvio y se acercó adonde él estaba. Se acercó y mientras Di Fulvio tocaba, ella empezó a bailar, emocionada, empezó a bailar. La chacarera dice: ¨si a los setenta la baila así, como habrá sido antes¨. ¨Y va con una trenza cana de cabellos blancos...¨, y se pierde en un momento dado. Y de allá venía una señora y un señor y Di Fulvio les dice: ¨los he traído a ellos también para que les haga un gatito¨. A la semana siguiente Di Fulvio le lleva a Dominga la chacarera hecha, y ella va y trae a sus amigos. Es muy linda la anécdota que cuenta Di Fulvio. Y Dominga es una señora que se ha hecho muy conocida a través de la chacarera ¨Campo afuera¨. Después él dice, en la introducción: ¨ausencias he conocido y sé que hay una más larga¨ , y se refiere, por supuesto, a la muerte y que ¨nadie quiere hacerle caso, pero a toditos nos llama. Abuelas voy con guitarras, tengan el patio regao¨, les dice a las abuelas que ya va a ir él, y que mantengan el patio regado para bailar una linda chacarera.
Habla de la Fausta. Hay todavía esa panadería que se llama ¨Doña Fausta¨, la panadería existe, y tiene unas colaciones riquísimas. Doña Fausta se especializaba en colaciones, hasta el día de hoy se venden esas colaciones, no sé si con los secretos de Doña Fausta, o como las hacía ella. En aquella época andaba siempre alguien con una canasta vendiendo las colaciones de Doña Fausta, que eran compradas por los turistas. Después dice (la chacarera) : ¨jugando se fue la Palma ¨, que era una señora con capacidades diferentes, a la que le encantaba la música y vivía cantando. Tenía una muñeca de trapo, y tal vez en su fantasía haya querido ser mamá. Palma tenía esta muñequita y siempre andaba con ella, y cantando. Por eso Di Fulvio le dice: ¨calandria, madre del canto¨ a la Palma. Le decían la Palma porque era alta, muy alta. Después está la Rosaura, que era la rezadora del pueblo, le rezaba a sus santitos. Y sabés que acá, lo he visto yo, hay un santo que se lo van pasando en las casas, y una vecina se lo pasa a otra, y esa otra se lo pasa a otra, es decir que el santito va de mano en mano porque en cada hogar se le reza al santito. Por eso esta chacarera dice:  ¨también se fue la Rosaura, rezándole a su santito, la que cebaba los mates, tirando yerba al fueguito. Abuela de los criollitos por qué tendrás que morir¨. Y así están las abuelas a las que Di Fulvio quiso rendirles homenaje con esta canción. Di Fulvio siempre ha pintado su aldea, aunque no haya sido ésta su aldea ya que él nace en el sur de la provincia de Córdoba, en Carrilobo. Pero se aquerenció porque se enamoró de una chica de acá, de Tulumba, Teresita Zamora, que era de una familia tradicional de la zona, y entonces se quedó aquí, y los Zamora lo adoptaron como si fuera un hijo más. Y se casó con ella. Hace pocos días estuve con ellos dos. De manera que esa es un poco la historia de las abuelas de Tulumba, que yo te pido que la conozcas, que la visites porque verdaderamente es un lugar lleno de historias. Por aquí pasó parte del Camino Real que iba de Córdoba a San Miguel de Tucumán y con el cual algunos se hicieron ricos vendiendo mulares. Pero también aquí, en esas postas, que son nueve, pasaron desde San Martín, Belgrano, el Facundo Quiroga. En San Pedro le avisaron al Facundo que lo iban a matar, y sin embargo el Facundo continuó su viaje. En Barranca Yaco lo mataron. Aquí se encuentra la casa, dicen, de quienes mataron al Facundo Quiroga, los hermanos Reinafe. Aquí también se encuentra la casa del padre Benitez. El padre Benitez fue quien confesó hasta último momento a Eva Perón, es decir, le dio la extremaunción antes de que falleciera. Se conserva aquí la casa del padre Benitez, una casa hecha a comienzo del siglo pasado, y algunos muebles, otros los llevaron a Buenos Aires, con la promesa de que los iban a traer de vuelta...pero no los trajeron nunca. Este fue un lugar donde había muchos franceses, una colonia. Si vos vas al cementerio te vas a dar cuenta que allí hay mausoleos jónicos, dóricos, los ha hecho gente que no es de aquí. Ahí están los cajones, seis cajones apilados, siete, llenos de telarañas. Se ve que nunca más vinieron a ver a sus deudos, murieron y los dejaron allí para siempre. Yo nunca había ido, pero un día agarré mi auto y me fui, al cementerio, a mirar, porque me habían dicho que había unos mausoleos raros, de mucho lujo para esta época, y me llamaron mucho la atención. Un testimonio de esta gente, de su paso por Tulumba. Tulumba suena africano, que me parece que hasta hay tambores en ese nombre. Es una voz aparentemente comechingona, que quiere decir ¨agua¨. Yo le pregunté a Atahualpa, -Atahualpa me honró con su amistad- le pregunté qué quería decir, y él me dijo que era una voz negra, que tenía que ver con lo africano, pero pareciera que también es de aquí. 

¿Cuál es tu sentir, tu vínculo con las abuelas del campo argentino que aún están entre nosotros?

Suna:
Como decía Yupanqui: cuando muere un viejo, muere una biblioteca. Es decir que son, de alguna manera, los doctos, tanto los hombres como las mujeres, porque saben, a partir de la cultura de la contemplación, lo que sucede a nivel geográfico, a todo nivel. Yo aprendí de mi abuelo cómo se hacía para sacar agua a ochenta metros de profundidad. Se usaba el balde de noque, que es un balde de cuero. Aprendí como daba vueltas el animal, daba mil vueltas el animal solito, hasta que el dueño lo hacía parar al caballo, o mula, depende. Mi abuelo me enseñó como se hacía un alambrado, es decir, tantos tirones de alambre de fardo, tantos de alambre de púa, cómo se hacían los esquineros, dónde se ponían las tazas, por qué estaban los esquineros, por qué estaban reforzados, por qué tiraban para un lado y para otro. Me enseñó también cómo y cuando iba a caer piedra: cuando había ese cielo plomizo, medio verdoso, era seguro que iba a caer piedra. Decía: ¨mirá, ¿ves?, está medio verdoso, vas a ver que va a caer piedra¨. Y efectivamente...caía piedra. Esta cosa, como te digo, de la cultura de la contemplación, del hombre rural, es lo que a mí siempre me gustó, me gustó saber, me gustó aprender, como de hecho me gusta el campo. Yo me hice esta casa en Tulumba, porque a mí la Naturaleza realmente me puede. Calculá, yo viviendo en Buenos Aires, a dos cuadras del Congreso de la Nación. Tengo un departamento muy hermoso, muy antiguo.  En ese edificio vivió Gardel, en la calle Rincón. De allí iba a Rincón y Rivadavia, al café de Los Angelitos. De manera que siempre supe que me tenía que ir, para trascender como artista, como mujer de la cultura, pero siempre supe también que iba a volver. Ahora, mi relación con las abuelas es esa. Para mí ellas mantienen la memoria y la van traspasando de generación en generación. Ellas saben hacer, por ejemplo, una comida criolla, y van pasándose, de generación en generación, esa sabiduría. Por eso valoro el tema de aquello de lo que generalmente la gente llama ¨los viejos¨, y que yo llamo las chicas y los muchachos de edad prolongada. Yo canté un tiempo para el PAMI, y aprendí muchísimo con ellos, y les decía así: las chicas y muchachos de edad prolongada.






                                                                                                       Nicolás García Sáez 


viernes, 15 de febrero de 2019

Replik, clásico & posmoderno



Hoy, en el diario que tantos dicen que tiene una napia más larga que la de Pinocho, se anuncia por medio de un estudio que los centennials, la franja etaria 0/18, no puede prestar más de cinco segundos de atención a un estímulo, a una frase escrita, a un diálogo, a nada que no sea el zapping desquiciado y permanente que esta nueva era regala como reguero de pólvora virtual. Lo que sería la cima iluminada, el súmmum, el quid del ideal gestáltico (devoto del sahumerio de sándalo y tan apegado al sanar, al vibrar, al resonar, al soltar, ideal encandilado con el aquí y el ahora) preocupa al resto de la humanidad más o menos instruida, más o menos sensible, más o menos curiosa. Una horda de zombies teen con cara de pantalla multimedia parece asolar a un futuro muy cercano, incierto y desesperanzado. Mientras esto sucede (o no sucede, según como se lo mire) un joven que acaba de cumplir los 18 años de edad la va rompiendo una y otra vez por los cuatro puntos cardinales del Universo del rap argento, e incluso un poco más allá. Manu, para la familia y los amigos. Replik, su seudónimo de batalla verbal. Cuando Manu se transforma en Replik uno acostumbra a ver (sobre todo en los videos de you tube que lo tienen como protagonista, y que cuentan con millones y millones de visitas) a su interlocutor (por lo general con un físico orondo que lo dobla o triplica en tamaño) transpirando y tartamudeando sus pensamientos y su postura corporal y una caripela inevitable (inolvidable, inigualable) de: ¨Mamita, y ahora qué le contesto a este pibe?¨. Replik, micrófono en mano, y casi siempre en algún estadio o teatro populoso que alberga a un público entusiasta, suele acribillar a sus contrincantes con la prosa elevada del que -se nota, y bien, y mucho- toma su tiempo para paladear la lectura de los Clásicos, el tiempo para reflexionar lo leído, y luego contemplar, y así depositar en algún cuaderno sus dardos maravillosamente envenenados. Y ese exorcismo lo vemos (y sobre todo lo escuchamos) cuando este payador del nuevo milenio electrifica su lengua con perlas cultivadas en lo más profundo del hemisferio derecho del cerebro que, luego, baja al llano junto a una catarata vehemente de vituperios barriobajeros que deja en estado de shock a la lengua de su rival. Y así, escuchándolo, viéndolo, emocionándose incluso mientras emite una carcajada fruto de su ocurrencia, uno entiende por qué todas las grandes discográficas quieren hoy y ahora su firma, una verba explosiva y privilegiada que, si se lo propone, puede noquear al mismísimo Tyson con una de esas frases espontáneas, improvisadas al toque que muchos de sus contemporáneos, los centennials, no te retienen ni clonados de Newton o Einstein. Manu es un adolescente encantador, amiguero, familiero. Replik es un personaje muy bravo, salido del fuego más sólido, disciplinado e intenso de Dante. Recordamos que Manu/Replik estrenó en noviembre del año pasado su mayoría de edad; si quería viajar a Formosa, Florianópolis o Dubai aún necesitaba el permiso de sus padres. Hoy y ahora parece ser el pájaro con más vuelo en el firmamento del flow. Aprovechamos también este espacio para mencionar que Manu es el retoño mayor de nuestra querida Verde, su madre siempre orgullosa Catherine Biquard.  


                                                                                               Nicolás García Sáez  

martes, 5 de febrero de 2019

La destacada editora Adriana Santa Cruz y su comentario para Leedor.com acerca de la obra de teatro de Nicolás García Sáez



Cuando Mijail Bajtin definió los géneros discursivos, reconoció su carácter de relativa estabilidad, y nuestro siglo XXI viene a darle la razón quizás más que nunca. Dentro de la literatura, que es lo que nos interesa, han aparecido nuevos géneros, y además, los tradicionales –dramático, lírico y narrativo– interactúan entre ellos y se nutren de otros como el periodístico, el académico o el publicitario, solo por nombrar algunos. El libro de Nicolás García Sáez es hijo de esta época de cruces y escapa a definiciones tajantes.
La estructura de 24 horas con mi Alter Ego y mi Súper Yo es la de una obra teatral, pero también podría ser una novela dialogada o un enorme monólogo interior del protagonista, ya que todo transcurre en su mente. Además de los personajes del título también aparecen el Ello, el Complejo de Superioridad y el Complejo de Inferioridad, lo que denota una intertextualidad con la Psicología, aunque siempre dentro de un registro humorístico e irónico.
Si hablamos de intertextualidad, también hay que mencionar la presencia de los clásicos de la literatura como Peribañez, de Lope de Vega; o el Quijote, de Cervantes; de la historieta con Mafalda y de la filosofía griega: todo en 24 actos, uno por cada hora del día.
En cuanto a la ironía y el humor, estos provienen de una mezcla de registros que, por momentos, se acerca a la irreverencia o a la provocación a partir del choque entre un Súper  Yo culto y un Ello vulgar; en el medio el Yo y el Alter Ego, navegando entre ambos.
En síntesis, la obra de García Sáez se construye a partir de esa experimentación que tanto les gustó a las vanguardias y que vino para quedarse.

                                                                        Adriana Santa Cruz , para Leedor.com

                                                                        Diseño de tapa : Carina Ponieman


24 horas con mi Álter Ego y mi Súper Yo, Nicolás García Sáez, Sátira y Musa, 2018, 44 págs.

jueves, 31 de enero de 2019

Punta del iceberg de una doctrina revolucionaria y pequeño tip de supervivencia emocional que nuestra destacada Verde y eminencia lacaniana, Isabel Steinberg, nos brinda para poder ver un poquito más allá de lo que vemos siempre y, de esta manera, poder relacionarnos mejor con los otros, ergo, con nosotros mismos...o algo así



Si para Freud la roca viva, el enigma encontrado, parece marcar la finalización del análisis, para Lacan será el trazado del mapa que bordea lo innombrable lo que dé su carácter de límite al análisis, de contorno dibujado con precisión de escritura ( ¨El malestar y la traición¨, Paradiso editora)



Delfines amarillos


Soy el payaso que ilumina con su boca tus tardes de plomo / Toco el anzuelo en tu barriga y a los peces muertos de risa / Soy el fantasma que te abriga con sus sombras los días de lluvia / Muerdo el abrazo de tus labios que tiritan hartos de miedo

Veo en tu piel delfines amarillos / Sangrando espuma por los ojos rotos / Bebo en tu copa los jugos del viento / Lucho y me barren los restos de una ola / Soplo el rubor, que arde en tus mejillas / Nado en el agua del fin de tus entrañas

Soy el viajero que te guía con sus horas de humo y de tierra / Pruebo el hechizo de tu aliento que derrite los colores más fríos / Soy el soldado que combate con su tropa tus noches de insomnio / Corro en la arena de tus pechos que me envuelven con toda su tibieza

Veo en tu piel delfines amarillos / Sangrando espuma por los ojos rotos / Bebo en tu copa los jugos del viento / Lucho y me barren los restos de una ola / Soplo el rubor que arde en tus mejillas / Nado en el agua del fin de tus entrañas

Cancíon / Poema: Nicolás García Sáez  ( Neptuno y las Faunas / Buenos Aires Poetry / 2014)

Ilustración: Irupé Roch



lunes, 28 de enero de 2019

Movimientos primordiales




Descendientes de los antropoides con doctorados en costosas universidades midieron los isotopos de uranio encontrados en los depósitos de calcio formados sobre las pinturas rupestres. Esto ya es algo sabido por cualquier persona más o menos curiosa. Ahora...más allá de las mega difundidas imágenes de caza y de pesca y de, al fin y al cabo, lucha por la supervivencia y la territorialidad (¿dignidad?), aquellos parientes tan nuestros (de los que poco sabemos, de los que no nos enorgullecemos tanto como, por ejemplo, el tatarabuelo milanés comerciante self made man o el bisabuelo teutón siempre sufriente) uno/a se pregunta si aquellos neandertales se habrán inspirado a la hora de realizar sus primeras pinturas en el movimiento de odalisca que provoca el humo (¿el aroma?) de la carne a punto y recién hecha.


video y texto:nicolás garcìa sáez

Sonidos primordiales



Si nos abstraemos de la bella imagen heraclitana, filmada con un celular que funciona a leña, el sonido del agua correteando puede remitir a uno de esos vídeos (de cuadro congelado con luna llena, paisaje irreal de encanto, soporífero,  y extensiones sonoras que pueden llegar a tener diez, doce y hasta quince horas, tiembla Warhol) con los que la New Age (abundante en nuestras zonas serranas) bombardea parte de los sentidos con el fin de apaciguarlos. Que luego lo logre o no es otro cantar (del río) pero un@ ,a priori, quiere confiar en las buenas intenciones, o al menos dormir plácidamente, claro, botón de muestra de lo que realmente importa, y que tiene que ver con lo esencial.


imagen: ngs


domingo, 20 de enero de 2019

Canción del eco, de Christina Rosenvinge



Cuando los colindantes humanos del barrio (que al parecer ingirieron una dosis extra de somníferos) dejan ladrando a sus perros durante la madrugada y el amanecer, interrumpiendo el sueño necesario de todo el vecindario...¿Narciso está ahí? En el ruido de las bestias que es indolencia de los amos y el nulo registro del prójimo. Cuando apuro a un amigo para que esté mejor, y para que eso repercuta -además- en mi estado de ánimo, y ese amigo se detiene para marcar mi error, un error fosforescente...¿Narciso está ahí? Dividido o acercándose hacia ambas orillas, como el río, que une y fluye. Narciso...¿está en las selfies? En el posteo diario, ora fructífero, ora desmedido, desesperado y vacío, perdido entre todos los Narcisos (¿la humanidad entera?) o en los madrigales virtuales que se deshacen para siempre frente a su propio espejo...¿Narciso, adonde está?

Hace pocos días escuché por primera vez la ¨Canción del eco¨. Sabía algo de la existencia de su autora, ya en un pasado más o menos lejano había reparado en ese nombre y su apellido de sonoridad distinguida, pero nunca, afortunadamente, me había detenido en aquella pintura. Lo primero que sentí frente a una pantalla, por fin, fue la fortuna epifánica, el milagro de sentirme completamente abducido por la totalidad de una canción, río inusitado que recorre ahora los puertos de mi sorpresa, ayer la nostalgia, mañana el entusiasmo. Lo segundo que hice con esa canción fue llorar. Y pensé. Y recordé el mito. Luego me puse a cantar, a intentar acompañar el prodigio con el ukelele que aún casi no sé tocar. Cuando la escuché por cuarta o quinta vez me llamó la atención que en el óleo sublime y congelado de Waterhouse, acompañado por esa voz magnífica, no hubiese millones de visitas en you tube. Uno escucha cada bodrio de ¨cantantes¨  multipremiados y que, para colmo, cuentan con un registro de escuchas y visualizaciones que abarcan un número similar al de la mitad de la población hindú...que luego, con el temor (horror) de haber quedado entumecido en la audición, agradece a los ángeles y a los duendes que aún no ha visto el hecho de  no haber encontrado en la casualidad y causalidad de la web a ninguna otra ¨estrella¨ fugaz. Christina Rosenvinge lo es. Sin las comillas. Sin lo efímero de tantos firmamentos artificiales del espectáculo. En una entrevista ella señala que hace de médium entre el mito y su canción actual. Glorioso. Magia a pleno lograda con una sencillez transversal que casi llega a los siete minutos, asteriscos en el manifiesto del indie ibérico. 

Cuando hablamos de Narcisos nos referimos también a las Narcisas, claro. En épocas de tendencia igualitaria es un acto de justicia poética igualar o hacer el intento de igualar lo que vaya correspondiendo. Iguales no necesita su traducción al lenguaje inclusivo. ¨Narcises¨ suena un poco...raro, aún, un poco raro y sin encender. En tiempos de Ovidio estas cosas eran el sueño de algún parroquiano beodo, si es que lo eran, pero en esta posmodernidad que nos abriga o desabriga, según, estamos todas y todos queriendo recorrer un camino semejante. Por lo tanto esta canción extraordinaria podría estar dedicada además (imagina uno) a todas aquellas damas enamoradas de su bello ombligo, cuyo valioso tiempo apenas queda disponible (el tiempo que lleva anunciarlo) para romper el corazón de los tórtolos, niños locos que se quedan murmurando en soledad y en lo incierto de un nuevo reto, las últimas sílabas frente al pantano y el fango. Te quiero, te quiero, dicen ellos, pálidos ninfos sedientos entre el bosque de los ecos, arrojando botellas al mar. Y las damas, sirenas después de todo, flores del agua que apartan el espejo de sus ombligos, escuchan con atención. No todo está perdido. ¿O sí? De eso se trata la canción, pero partiendo de la base del mito del Narciso Clásico, el Narciso hombre. Y la interpretación deliciosa y espartana que hace Christina Rosevinge confirma que uno está ante el milagro de un puente, no de algo que ya fue contado infinidad de veces (el mito, aunque también) ni de una canción para escuchar luego con un té de rosas y ligeramente (aunque también). Así las cosas, y tendida la maravilla con la melodía y una voz de otros tiempos, compartimos con ustedes La Canción Verde del mes.
                                                                                                              Nicolás García Sáez  






Tinta china. Emma. Diez años de edad



Atención galeristas del mundo todo. Observen este paisaje invernal serrano dibujado a fines de la primavera del año que se acaba de ir. Una maravilla que remite a los inicios de Wu Guanzhong en Jiangsu. Emma, Verde Junior hija de Eve, fue becada y abanderada en un colegio prestigioso del Valle de Punilla y es la hermana mayor de nuestro eximio Verde bailarín de malambo: Mateo. Familia de artistas 

Segundo y espontáneo cadáver exquisito realizado por un tercio de Los Verdes. Mientras esto sucedía es muy pero muy probable que los dos tercios restantes estuviesen aún preguntándose de qué se trata esto del cadáver exquisito, o contemplando la luna plácida y radiante, o cocinando alguna delicia, o calentando algo a las apuradas en el microondas (que, en cuanto a lo culinario, tiene menos onda que un politico en plena campaña electoral) o, simplemente...el dolce far niente, lo que no quita que hayan estado imaginando palabras y frases para aportar a tan lúdico pasatiempo, ideal para estos tiempos de globos desinflados

el son del sol
algarabía lúdica
portable en el bolsillo
tenue rubor
que se apaga
anillo olvidado
rescoldo de pasión
tremula, tonta
tartamuda, titánica
taimada cortesía
de nada y de todo
cumulo de asteroides
explosiones finales
no hay fin?

martes, 15 de enero de 2019

Plan de Viernes, el programa que conduce nuestro Verde más festivalero: Garrido. Faltan pocos días, andá reservando tu lugar en el sillón de tu living o en la reposera veraniega que hay en tu balcón



Este viernes, en Radio Arroba y con la compañía de Fernanda y Diego, Garrido recibe al emergente Soul Trip Dúo, par de valientes que se animará a versionar a Marvin Gaye, Amy Winehouse y Daft Punk para, es un augurio, salir indemnes e impecables y con un reguero de aplausos cosechados y bien merecidos. Luego nos espera una intensa entrevista telefónica con Rita Terranova, actriz televisiva que cuenta también con participaciones en cine con directores como Trapero y el legendario Manuel Antín

sábado, 12 de enero de 2019

Entrañable también es este reel con encantador celular vintage en apertura y cierre. Mientras tanto Catherine Biquard demuestra en pocos minutos que ella también puede ser La Gran Actriz Argentina




Aquí la ves laburando, entre otr@s, con Pablo Trapero, Carlos Portalupi y Ana Katz mientras te hace reír cuando le ves un aire, un viento, como otoñal, un céfiro, ponele, a la Kate Fuller del crepúsculo al amanecer, la de RR. Y te hace llorar, Catherine, con la unión de estas dos, que es el emocionar y, acto seguido, te pregunta si tenés planes (con cara de póquer) para invitarte a una pachanga en la costa atlántica invernal. Pero antes estalla, y se vuelve pirotécnica y después te deja pensando. O te vuelve a hacer reír, y de repente te decís que bien, muy bien ese papel de oficinista de cuento de Benedetti que ahí miamo te concluye con un bue, no el diminutivo aéreo de Baires sino de ¨bueno¨.

viernes, 11 de enero de 2019

Entrañable cortometraje que marca los inicios de Diana Cardini, nuestra destacada Verde que plasma en este trabajo un delicado y lisérgico humor para narrar alteridades y otredades, aquí con un llanero solitario y urbano que instiga a una prueba de sonidos karateka entre kung fu y betty boop




Diana, uno de los principales referentes actuales del cine documental argentino, viaja con frecuencia y con su retoño, el Verde junior Bruno, a lugares encantadores y muy poco frecuentados del Interior y el Exterior, es la autora del misterioso ¨los peces también saltan¨, prepara una tortilla de papas exquisita, fue premiada en el prestigioso Fidba y participa en el XXXI Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, el cual presenta la primera edición de Mardoc.lab

jueves, 10 de enero de 2019

Trailer del maravilloso documental (con abundantes pinceladas de ficción) ¨Venimos de muy lejos¨. Paula Pasnansky, miembro de Los Verdes, es la guionista



Atenti con este tráiler que funciona como epítome de la pre-globalización, la actual y, tal vez, la post-globalización. Una película que participó en los festivales de Mar del Plata y Chicago, entre otros, y que se adelanta a su tiempo para, en una cuerda paralela, rendirle pleitesía al clasicismo esperpéntico. Allí estamos todos/as, el planeta entero visto por la lupa magnífica del legendario grupo de teatro ¨Catalinas Sur¨, al cual pertenece Paula P. El grupo tiene 36 años de trayectoria, tal vez el más antiguo y consistente del país, cofradía orgullosa de pertenecer a uno de los sitios más bellos de la ciudad de Buenos Aires.

miércoles, 9 de enero de 2019

Paisaje Verde 360 y árbol



Mientras la carne y la verdura se cocinan como debiera cocinarse todo (incluso junto a la inclemencia que asoma y no amaina) nuestra cámara Verde hace un registro de algo más de 360 grados para ilustrar probables lugares de futuros encuentros. La pequeña multitud no tardará en reunirse en torno al fuego y bajo un árbol que está allí desde antes de que naciera Cristóbal Colón. Mientras tanto Eve nos enseña un nuevo tip culinario, Claudio embellece su jardín tan Uritorco y los comensales se disponen a ser testigos de un banquete inolvidable

Imagen: NGS, con el celular de Eve Carbó.

Primeras tomas de prueba luego de las primeras tomas de prueba (2)


A menudo uno camina por zonas iluminadas por el cielo gentil nublado. Claroscuro que pocos días más tarde puede denotar perfecto en un estado de ánimo, en un estado de ver y sentir cinético, en ese minuto o en esos pocos minutos que, de repente, pueden cambiar todo o suspenderse por un segundo para volver con pausa aprendida hacia el mismo lugar

Filmado por NGS con el celular que le prestó nuestra querida Verde Eve Carbó

Primeras tomas de prueba luego de las primeras tomas de prueba



Y de cómo nuestro talentoso Verde Junior, Mateo, cuenta a partir de diez la vuelta al mundo en una bañadera de un barco de juguete que se desliza trémulo raudo empujado por el viento serrano del Valle que despertó luego de una copiosa lluvia intensa y veraniega

Filmado por Nicolás García Sáez con el celular que le prestó Eve Carbó

Primer envión en el que cuatro Verdes intentan construir un cadáver exquisito mientras los otros integrantes se preguntan de que se trata eso del cadáver exquisito y/o reposan en alguna reposera de la Costa Atlántica y/o Pacífica y/o se ocupan de sus ocupaciones lo que no quita que en ese devenir tan magnífico equipo no haya imaginado una o dos e incluso más palabras y/o imágenes y/o sensaciones para colaborar con tan alegre y nutritivo pasatiempo ideal para pasar el tiempo en estos tiempos amarillos

disolvía el asteroide instantáneo
como quien deshoja una margarita marchita
destruís todo lo que tocas
sin saber que cada engendro es una criatura nueva