lunes, 18 de enero de 2021

Wasabi / Haikus picantes para mayores de 18 años

Pensemos en la / epistemología / multiaxial, no? ///  ¿Cómo vamos a / vivir en las ruinas del / mundo bi-na-rio? /// Compro tu ego / y pago al contado / mens. por privado /// Olor a sexo / espermas acróbatas / un té de Saigón /// Arroz con leche / forros y lubricante / me quiero casar

Mi negro amor / pagano, dorado en / una gran sartén /// Desliza con gran / habilidad su nene / en mi pesebre /// Nada más lindo / que una chica suave / y un cochino /// Usé las pilas / recargables de mamá / para el dildo

Como pájaros / van volando tus hojas / como un libro /// Como un libro / desvanece las horas / como el viento /// Como el viento / en el eco del día / como el pájaro  

I shot the sheriff / pero no le disparé / al diputado /// Puedo escapar / de ese policía / pero no puedo /// Escapar nunca / de la poesía / eso no puedo  /// Prefiero que me / duelan los músculos / y no los pensamientos

En el culo del / Quijote, andan Sancho / y su pijote /// Fuego al clero / dentro de sacerdote / está "cerdote" /// Mientras el país  / se cae a pedazos / me nebulizo /// Soy como Nerón  / que tocaba la lira / en el incendio /// A los caretas  / no les indignan los pies / sino las tetas

El negro duerme / conmigo otra noche / para recordar /// Se la agarra/ con fuerza y pregunta / ¿dónde la quiero? /// El negro me da / toda la noche masa / de chocolate /// El negro y yo / proyectamos los cuerpos / en las paredes  /// El negro mueve / todo lo que hay / como caníbal

Haikus (inéditos) e imagen: María Fernanda De Broussais *

* Licenciada en Artes Visuales, Profesora Nacional de Grabado. Bailarina, performer, música.   Publicó los poemarios ¨Siete cueros¨ y ¨Monte Quemado¨,  participó  en las antologías ¨Entre caníbales¨,  ¨Los guardianes de Piatock¨ y es autora de la novela  ¨El  mal del cariño¨.

Especial para Los Verdes Platónicos y los Verdes Paralelos


 

viernes, 15 de enero de 2021

Otra vez Chantal

Otra vez el zorzal mientras no duermo. 5. 02. Chantal Maillard en YouTube  y su conferencia sobre Medea: matar a los hijos y las piedras lanzadas  por los sacerdotes del odio. (recomendación de Ale: Chantal Maillard).

5.15. No es un zorzal, son varios. ¿Se responden? Sé muy poco sobre pájaros. Dice Chantal que la especie humana es una plaga  (Medea no mató a sus hijos. Eurípides se vio obligado a inventar).

Me duermo y sueño con pequeños insectos. Dice Ale que las palabras de Chantal me llegan igual, a través de la bruma del sueño. ¿Qué diría Breton de todo esto?

Baja la lluvia, o cae, y el canto del agua apaga a todos los zorzales.  En los intersticios insomnes, indemnes, adquiero ciertas certezas. El agua es ahora un pájaro que gorjea su cantinela regular y acaricia la lucidez repentina y barre con todo, con mucho.

3. 57. El tiempo se ha vuelto para atrás. Todo indica que Chantal me volverá a decir y que tal vez el zorzal retome su rutina de empleado público, privado, cósmico.

Quizás solo miré mal la hora  y es André que me confunde con sus benditos automatismos. De pronto el milagro del canto a dos voces: el agua y el zorzal paralelos y equidistantes, el agua y el zorzal ... 4.16. También el viento.

Fuimos tan solo oído en una almohada. Somos plaga en suspenso de madrugada.

 

Texto inédito, desde Uruguay: Sandra Escames / Ilustraciones b&n inéditas: Irupé Roch

Especial para Los Verdes Platónicos y Paralelos


 

miércoles, 13 de enero de 2021

domingo, 10 de enero de 2021

Boquitas despintadas / Breve crónica de un abandono

                                                                                                
  Te puede resultar atractivo, o no tanto, ir a recorrer en plena temporada confusa y estival las entrañas gigantescas y lúgubres de un caserón abandonado. Te puede atraer, o no, dedicar buena parte de una tarde calurosa a seguir explorando y descubriendo el vigoroso e infinito Valle de Punilla cordobés. Bajo la mirada de un cielo añil, magnífico, apenas salpicado por nubes níveas, siempre efímeras, a nosotros nos pareció un buen plan, casi espontáneo, este de palpar la incertidumbre del pasado, el de percibir fantasmas concretos, el de sentir la presencia fusca de aquellos seres un poco más difusos, esos que se pierden entre la leyenda y la melancolía extraña de un pretérito apenas remoto, momentos teñidos de sepia, desdibujados, que se evaporaron o dejaron paso a su traducción descascarada en las paredes con graffitis, en los pisos de madera polvorientos, en algún mueble olvidado que zafó del hurto y de los vándalos, en los mármoles de las escaleras que no crujen cuando nos avecinamos a descubrir los primeros velos de este magnífico palacio alzado sobre los cimientos de una arquitectura sólida, impecable.

Las coordenadas básicas ya fueron dadas. El que busca, encuentra. Agregar, además, que allí miles de enfermos sanaron sus pulmones, luego sus mentes, no al modo que propone la new age actual por medio del pensamiento cómodo y ¨mágico¨, sino con disciplinas de aire puro, descanso prolongado, clima idóneo y sol diáfano, el Astro Rey que aún no comulgaba con los destrozos del calentamiento humano y global. En el medio, la burocracia. Las densas gestiones de los mismos de siempre. Y luego, allí, la película homónima, inmortalizada, adaptada del libro febril que nos regaló el barroco egregio de Villegas. Al ver escenas de la obra de Torre Nilsson (año 1974, luego de 25 maravillosas películas ya filmadas por su director inquietísimo, y bien transitado el apogeo del Technicolor, curtido en medio de la austeridad de la Nouvelle Vague, que propone y a la que acude su creador, lector incansable de buena Literatura, que luego remite, por época y convicción, a ese sonido característico de pariente un poco lejano, con ecos sombríos, distantes) hay algo que acaricia los pasos recientes, una estela de aquella película de pleitesía costumbrista que recorre los rincones oscuros apenas explorados, aquellas habitaciones cuyas puertas fueron abiertas hasta que un chirrido indica que hasta allí es posible acceder. Luego, la imaginación…

La atmósfera nos envuelve con su encierro despejado, si, un oxímoron, pero es lo que allí se condensa, se detiene, retiene, máxime teniendo en cuenta que en gran parte del interior los vidrios de las ventanas fueron destrozados por el lúdico apedreo. Aquello que más de cien años después de inaugurado sigue siendo, pero también se escapa de las manos para nunca más volver a ser, mientras sigue existiendo, sin ánimos aquí, claro, de hacer apología de lo lacaniano. Allí funcionó, además, un centro de detención clandestina durante la dictadura milica y luego, hasta el día de hoy, un barco inmóvil a merced de su deriva.

Por las noches dicen que se hacen esas cosas que te dan escalofríos, mejor ni acercarse. También dicen que se escuchan voces, gritos, puertas y ventanas que se abren y se cierran y vuelven a abrirse…cuando no hay nadie adentro, ni siquiera el viento. Nunca faltará el que se tiente y quiera hacer algunas escenas obvias para alguna peli que te hubiese presentado hace siglos Nathán Pinzón. ¿Y si Ricky Martin, ponele, o alguno de esos, se encapricha y se desplaza hasta allí, hasta aquí, para filmar un videoclip ¨excéntrico¨ con coreografía zombie? Ojalá no se lo permitan. No solo porque ya lo estaría clonando a Michael Jackson, sino porque el aura de encanto siniestro (¿otro oxímoron?) ya perdería todo su embeleso. No tengo nada en contra de Ricky, pero hay sitios que desean permanecer así, sin necesidad de intervención, ni de especulación humana, como el Titanic, que no pudo ni quiso despegarse de su plácido descanso en el fondo eterno del mar, como este monumento, colosal y abandonado, que no quiere que el tiempo pase, porque ya pasó, y ahora se suspende en un continuo presente de aire puro, saludable y serrano.

 

Texto y fotos: Nicolás García Sáez

Inédito / Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos