jueves, 6 de agosto de 2020

Curar el susto



Sentada en el centro, con la espalda fría y los pies ahuecando la tierra, hundidos, yendo hacia lo profundo, percibo intensa y curiosa mi atrás.

Esa ansiedad se apacigua cuando las manos finas, calientes y firmes, se asientan en mis hombros y suben hasta mi mollera.

Las manos invaden con ese gesto mi cabellera, mis sienes, de allí arriba recorro desde afuera, acaricio mi pelo, mi piel, llego al interior y de allí voy bajando hasta los pies. Un susurro lejano, confuso, resuena… volvé, no te vayas…escucho palabras pequeñas, sutiles, entrecortadas, mezcladas, vibrantes.
 
 Habito las penumbras del humo blanco en algún lugar oscuro, como esas estelas que atraviesan mi cuerpo, mis poros, los huecos en mis axilas. Los dedos de las manos rodean mi cintura, contorneo las piernas, respiro hondo, exhalo y vuelvo las manos a la mollera, ¿para qué? Para liberar mis miedos.

                                                                                                          *Belén Calapeña

*Bailarina, coreógrafa y directora

*Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos

*Ilustración: Marina Pérez   //  www.marinaperez.com.ar