miércoles, 6 de abril de 2022

Oaxaca y sus meandros infinitos traducidos a la lengua de Lord Byron y Chaplin

Nicolás García Sáez traducciones

Catrina the skull laughs and her happy death laughter booms down the streets. The dawn is warm and serene, here, in the south of the Aztec territory. Two neighbors open the door of their homes almost in unison and come out with their brooms to sweep the dirt which has invaded the centenarian stone.  In front of them, a man in a disheveled grey suit, his nose dyed a pompous shade of red, reeking of mescal, walks aimlessly, forming rhombuses, disappears after attempting to converse with the corner lamp post.  One of the ladies smiles timidly, the other makes a grimace of disapproval, the grimace of one who around that time always sees the same spectacle, the one provided by a hangover after an intense night with a full moon and complicit with the ethyl vapors that have had conversations with the festive souls from the afterlife.

It is because yesterday the Day of the Dead was celebrated in the whole of Mexico, a curious way of celebrating the deceased with a parade of giant figures, with flowers, incense and little skulls made of sugar which will be deposited by the bereaved on the altars, offerings to their loved ones who are no longer with them. This is not new, of course, they are festivities that have been held in early November since pre-Columbian times.   The novelty is what tourists and travelers feel when seeing entire populations laugh and dance with one of the issues most feared by practically the whole of humanity. It is not strange to see among these streets splattered with walls decked in red, pink, green, walls screeching in violets and blues, others whispering pastel hues or immaculate white inside and outside solid, exquisite, constructions, their perspectives look perfect towards the vanishing point which joins them in the horizon, with its checkerboard layout, withstanding several centuries and prowling among ancient temples covered in gold, witnesses of suns, of so many shadows…it is not strange, I was saying, that at one point some individuals, under the guise of an inspecting commission, had come to take pleasure in these lands and had declared it World Heritage.



Ríe la calavera Catrina y retumba por las calles su risa de muerte feliz. Amanece tibio y sereno, aquí, en el sur de la tierra azteca. Dos vecinas abren la puerta de sus hogares casi al unísono y salen con  sus  escobas  a  sacudir  la  mugre  que  ha  invadido  a  la  piedra  centenaria. Frente a ellas un hombre de traje gris despilfarrado, la nariz teñida con un rojo rimbombante, el tufo a mezcal, camina sin  rumbo,  haciendo  rombos,  desaparece  luego  de  intentar  una  conversación  con  el  farol  de  la  esquina.  Una  de  las  damas  sonríe  con  timidez,  la  otra  despliega  una  mueca  de  desaprobación,  la mueca de la que por esas fechas contempla siempre el mismo espectáculo, aquel que provee la resaca de una noche intensa de luna llena y cómplice con los vapores etílicos que han dialogado con almas festivas provenientes del más allá.

 Y es que ayer se festejó en todo México el Día de los Muertos, curiosa manera de celebrar a los difuntos con desfiles de muñecos gigantescos de tela, con flores, inciensos y calaveritas de azúcar que serán depositadas por los deudos en los altares, ofrendas a los seres queridos que ya no están. Esto no es nuevo, por supuesto, son fiestas que se vienen realizando, a principios de noviembre, desde la época precolombina. Novedoso es lo que sienten los turistas y los viajeros al ver cómo  poblaciones  enteras  ríen  y  bailan  con  uno  de  los  asuntos  más temidos por casi toda la humanidad. No es raro que entre estas calles salpicadas con muros vestidos de  rojo,  rosa,  verde,  de  paredes  que  chillan  violetas  y  azules,  de  otras  que  susurran  tonalidades  pasteles  o  blancos  inmaculados  dentro y fuera de construcciones sólidas, exquisitas, cuyas perspectivas  lucen  perfectas  hacia  el  punto  de  fuga  que  las  une  en  el horizonte, con su trazado en damero, cargando varios siglos y merodeando entre templos antiquísimos cubiertos de oro, testigos de soles, de tantas sombras...no es raro, decía, que en algún momento  algunos  individuos,  disfrazados  como  una  comisión  de  inspectores,  hayan  venido  a  complacerse  en  estas  tierras  y  la  hayan  declarado  Patrimonio  de  la  Humanidad.

 

 

Traducción al inglés (inédita): Cecilia Cartwright

Crónica(fragmento)*: Nicolás García Sáez

*De su libro ¨Cinco crónicas americanas y un viaje a la Luna

Tapa: M.Rimba / S. Camileri

Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos

 

martes, 5 de abril de 2022

Máscaras aureas y el disfraz en la piel

El soldado estaba mucho más cerca de lo que anticipé. Era alto. Los cuernos de su yelmo me rasgaron el estómago y me dejaron sin aire. No pude derribarlo, en un solo movimiento me lanzó al otro lado de la habitación y destrocé la mesa, donde  aterricé. Tenía puesta una armadura completa, su plateado metálico contrastaba con la oscuridad de la carnicería. Gruñendo, se agarró la cabeza con ambas manos y se acomodó su casco, adornado con dos cuernos dorados. Estaban cubiertos de sangre, mi sangre.

-Detesto a la plebe.

Su voz era calma, empezó a desenvainar su sable como quien saca la escoba para barrer la mugre. Mi padre me miró, no supe distinguir lo que había en su mirada. ¿Desaprobación? ¿Preocupación? Tenía mucho miedo, podía escuchar a los soldados afuera, preguntando qué estaba sucediendo. El hombre con el sable se preparaba para atacar a mi padre, que solo tenía su cuchillo para trocear carne. Me dolía la espalda, las astillas me estaban rasgando la piel. Me toqué el estómago, la sangre manaba lentamente de mi herida. Todavía tenía el facón en la mano, pero no paraba de temblar, solo podía observar. El soldado y mi padre estaban peleando, mi padre no lograba acercarse , el soldado tampoco lograba cortarlo. No podía quedarme quieta. ¿Tengo que llevarme a mi madre? ¿Debería ayudar a mi padre? Me paré, a duras penas, algo tenía que hacer. Un grito de mi padre me volvió a paralizar.

-ARGH!

Encerrado en una esquina, lo alcanzaron, el delantal en su pecho se desgarró de manera horizontal, pronto empezó a teñirse de rojo. Sin pensar comencé a correr hacia ellos, el crujir de la madera me delató. El soldado se dio vuelta y levantó su sable, mi padre lo tomó por la hoja, yo me acerqué con el cuchillo en mano.

-Suéltame, inmundicia...

El soldado me pateó en el pecho antes de que pudiera cortarlo, mi cabeza rebotó contra el suelo al caer. Sentí que mis pulmones se me saldrían por la boca. Mi padre se abalanzó sobre el soldado e hizo que perdiera el equilibrio. Cayó sobre él y empezaron a forcejar en el suelo. Mi padre intentaba mover su yelmo mientras el otro intentaba liberar su sable.

-!Maldición! ¡AYU…!-

El grito fue interrumpido por el sonido de un hombre ahogándose, Mi padre logró clavar su cuchilla en la mísera apertura de su garganta.

-Te queda grande el yelmo, Saanen.

Sus hombros se aflojaron y el brillo en sus ojos comenzó  a apagarse, estaba sangrando a borbotones. La puerta que daba afuera se abrió de una patada, el sol resaltaba las siluetas de una docena de soldados con acero en las manos. El que entró primero usaba dos espadas, tenía una máscara dorada con un rostro sonriente.

 (Continuará)

 

Texto (inédito): Mateo Roberto

Ilustración (inédita): Irupé Roch

Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos

 

sábado, 2 de abril de 2022

Vida, obra, sexo y arte de Alberto Carlos Bustos, municipal y pájaro (octava entrega)

(Esto es un vicio): Un tercer y casi determinante dato para establecer que mayo fue el mes que nuestro  amigo municipal eligió para llegar a este mundo es su poema "Epitafio" (el que encontré en Pigüé el verano pasado)

 Me convertiré en paloma mensajera

y cruzaré el porvenir de las vidrieras,

seré un mar sin límites

en el páramo habitado de la idea.

Ventearé las selvas y los ríos,

bordeando los abismos y las cumbres,

cayendo en los hechizos como en sueños,

hasta el límite del vicio.

Uniré mares. Penetraré montañas.

Seré el comportamiento de mis ganas.

Alzado, como siempre, siempre en celo.

Armado –siempre- de razones y de besos;

sacudiéndome esas órdenes primeras

y asombrado de volver y de partir,

hasta el regreso y por cuanto dé la vida.

Posiblemente, alguna imbécil muerte,

disloque esta osada fantasía

de querer descubrirme en cada cosa.

Tal vez no pueda llegar

a conocerme por entero

y del silencio vuelva tantas veces

como ignorancia sobreviva en mi memoria...

Algún día, entonces, cuando yo me vaya,

cuando el recuerdo no baste para darme forma,

cuando me sepan indeclinablemente yerto,

digo, posiblemente alguien me lea

y reconozca que ambicioné ser,

aún siendo incompleto.

Y que si me faltó amor, conocimiento y resto,

no voy a descansar en paz

como el que más de los mortales, no:

voy a seguir buscando por este cielo infierno.

Que no va a detenerme la quietud

que me decreten los que recen.

Que no voy a soportar que me retenga

una baldosa húmeda,

ni la greda húmeda,

ni la humedad del llanto que me llore...

Si me entierran: ¡allí!, ¡arriba!, ¡con los pájaros!,

¡repartido en todo el aire que respiren!

¡Ah...! Una última cuestión que me ilusiona,

fruto de la imaginación, presentimiento:

partiré en algún mayo, con los fríos,

a festejar mi nacimiento.

 

“Epitafio”. Alberto Carlos Bustos. 14 de Mayo de 1965.

 

 Sin embargo, el 12 de enero de 1948, Quintín Garzuolo, desliza la siguiente sospecha:

-"Epitafio, fue escrito por Pep Martell en mi presencia, en la madrugada del 15 de septiembre de 1946”-. Y si bien puedo probar cierto servilismo incondicional de Garzuolo para con quien se adjudicara la autoría del existir de Bustos, nuestro afán por dilucidar la verdad impide abrir un juicio definitivo sobre el natalicio y la obra de quien nos ocupa.

 

(Eudorica Ullrich-Feuer. Febrero. Gajes del Uritorco. Córdoba. 1962.)

 

 "-Nadie sabe mucho de Alberto Carlos desde 1976. Para nosotros fue una pérdida desoladora. Seguimos adelante, planeando, pero sin motor. Vaya a saber cuánto durará este vuelo y en que terminará.-"

 (Manuel Gallego. Jubilado. En el bar de la Casa Municipal de la Cultura. Buenos Aires. Enero 1996.)

 

 Visto y considerando

que el niño ya no es un privilegiado,

ni el anciano...

que el foco del respeto vive desfocalizado,

que el mísero y el ruin pudieron con el bueno,

y el alma se ha llenado de veneno y aserrín...

Considerando el hueco

que ha quedado entre las ruinas,

y visto que no hay grito

que conmueva a los que arriba,

ya sordos y en bostezo,

ponen cara de turistas,

de los que no dependen

los radares, ni la pista,

ni el boletín del tiempo,

ni el sabor de la comida,

ni el trato que se debe

a quien comparte la subida...

Considerando en acto

los motivos del decreto

que enlista en falsa espera a la memoria...

Borrando lo vivido con saliva y dedo,

tachando aquí el recuerdo, allá la idea,

sobando en una noria al mejor sueño,

ahogando todo fuego, a lo bien bestia...

Sellando tantos labios, por lo visto,

se niega aterrizaje a nuestro vuelo.

Visto que el demandante

se torna en demandado,

y que la herida en el costado

sigue abierta porque sí...

Considerando aquello,

y que este espacio es de los bellos,

bocados polimorfos

que no eructan ni hacen pis...

Considerando y visto,

que el vuelo ha devenido

en un supermercado

de "pasados" y "adaptados"

que ya no hay combustible,

ni pasaje, ni empleados...

Se cierra nuestra empresa

por tiempo indeterminado.

Quizás en un futuro,

más próximo a lo humano vuelva abrir.

 “Visto y considerando” (Subtítulo: “Sin Cabotaje”  Urbana de balada. Letra y Música de Alberto Carlos Bustos. Buenos Aires. 1993. La música nunca se encontró. 

 

Texto/ficción (inédito), octava entrega, desde Madrid: Miguel Ángel Solá

Dibujo (inédito, fragmento, a sus nueve años): Nicolás García Sáez

Especial para Los Verdes Platónicos y Los Verdes Paralelos


viernes, 1 de abril de 2022

Abducción en México

 Unos satélites amigos deambulaban por los cielos de la virtualidad y se encontraron con esta grata sorpresa. ¨Abducción¨, pintura Verde y Platónica, salió publicada en el muy prestigioso blog Atarraya, espacio latinoamericano para la divulgación de temas culturales, políticos e históricos, coordinado por académicos y académicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Desde aquí les decimos muchas gracias.

 

Para ingresar al blog, copy paste en el siguiente link:

https://blogatarraya.com/2022/03/01/abduccion/