Texto y foto con Iphone 7: © Nicolás García Sáez
Flyer: Florencia Suárez Guerrini /NGS
Somos un Colectivo Argentino de quehaceres culturales. Nos acompañan, también, numerosos invitados internacionales. Nos reunimos aquí y allá, en la presencia y en la virtualidad, con la intención de rendirle pleitesía a lo sublime y al Séptimo Arte.
Texto y foto con Iphone 7: © Nicolás García Sáez
Flyer: Florencia Suárez Guerrini /NGS
Mañana, 21 de marzo, comienza este taller de otoño, en el que abordaremos la obra de los autores mencionados en el flyer. La intención es poder despegar hacia cada uno de sus horizontes vinculares y allí deambular por las pinceladas, el humor en los trazos, el antes, durante y después de cada cuadro célebre o alguna mención perdida en los pasillos misteriosos de sus trayectorias.
© Nicolás García Sáez
Flyer: Florencia Suárez Guerrini /NGS
*Dedicado a mi padre
¿Qué tienen en común Picasso, Jackson Pollock y Dubuffet? Ante todo, la maravilla. Las décadas pasan y el genio de los ectoplasmas de estas bestias creativas, sigue revoloteando en el potencial gigantesco de sus obras.
Luego, está ese mix entre la lógica y lo espontáneo que buena parte de los trazos de estos maestros plasmaron hacia la eternidad. El multifacetismo pictórico de Picasso, que parece despertar casi todos los matices de una personalidad (tarea épica), las revelaciones urgentes y las manchas de Pollock, la añoranza primigenia, casi prehistórica, de Dubuffet…
En esa línea, en breve comienza este nuevo viaje hacia lo más expansivo del Arte. Vuelven, también, los colores que habita el otoño. No te lo pierdas. Más data en el flyer.
© Nicolás García Sáez
Flyer: Florencia Suárez Guerrini /NGS
*Isabel Steinberg
*Nicolás García Sáez
*Guillermo Soppe
*Cecilia Galeano
*Carina Ponieman
*Maristella Svampa
*Jorge Palant
*Sandra Commisso
*Walter Romero
*Amalia Sato
*Nicolás García Sáez *Cecilia
Galeano *Olga Barzola *Laura Balaguer *Paola Arbiser *Leticia Lopez Margalli *Amalia
Sato *Keila Vall de la Ville *Rebeca Tabales *Isabel Steinberg *Mariela Cordero *Fabian
Reato *Alfredo Saavedra *Miguel Ángel Solá *Tito Cossa *Suna Rocha *Analía Saharrea *María Verónica Ramírez *Silvia Chaher *Irupé
Roch *Laura Aparicio *Guadalupe Yepes *Eulalia Cornejo
Recuerdo mi estadía breve de menos de un mes, boyando en modo mochilero entre Bruselas y Brujas. A la primera la han tildado varias veces de aburrida, yo diría que es ultra evolucionada, la segunda es pura magia, un cuentito de hadas que luego hice tapa, con doble página central, en el suplemento de viajes y turismo de un diario Página 12 que ya casi no existe y luego, también tapa y doble página central, en el suplemento de viajes y turismo del diario La Capital (Rosario), pionero y referente de Argentina.
© Nicolás García Sáez
https://www.nicolasgarciasaez.com/en-belgica/
Leidi Bustos, boceto protagonista o buena parte de la metáfora de este cortometraje, está siempre presente, como la figura femenina que encarna el amor ideal. Plagada de añoranza, quizás se trate de una quimera, la pureza y las ilusiones de la infancia. O tal vez sean las luces que se deslizan entre las sombras.
*Miguel
Ángel Solá
*Nicolás
García Sáez
*María
Paz German
*Florencia
Suárez Guerrini
La balada infinita de Alberto Carlos Bustos
www.nicolasgarciasaez.com
Siglo es uno de los cinco episodios de la primera temporada de La balada infinita de Alberto Carlos Bustos, ópera prima de Nicolás García Sáez, creada a partir de los textos de Miguel Ángel Solá.
Todo en este cortometraje es una gran metáfora, un poema de espejos, proyecciones y paisajes de la voz del protagonista.
*Miguel
Ángel Solá
*Nicolás
García Sáez
*María
Paz German
*Florencia
Suárez Guerrini
La
balada infinita de Alberto Carlos Bustos
www.nicolasgarciasaez.com
Suenan las trompetas
afinando y desafinando los firmamentos de universos invisibles. La serpiente
del pasado se arrastra hasta ser una burbuja diminuta, explotando en la nada
misma, dejando su piel en los vaporosos caminos de la melancolía. Caballos
incipientes transitan la antesala de todo lo maravilloso que está por venir.
Los
Verdes Platónicos y Los
Verdes Paralelos, junto a la editorial
Sátira y Musa y la editorial
Oliverio, sin olvidarnos de Casi un
Nirvana, primo hermano y ascendente canal de You Tube, les desean un buen
final de año y un gran reseteo para este 2026.
Este cuerpo que se mueve, a veces con ganas, otras con pereza / que reacciona al caminar despacio / recuerda trepar entre las ramas
Se contrae cuando el dolor arremete / tiembla ante el equilibrio negado / apurado por correr en la distancia / nada sabe del oxígeno en sus células
Este cuerpo que afloja cuando escucha esa voz / sabe leer miradas esquivas / va creando raíces anónimas / habitando en todos los nombres olvidados
Anida en la velocidad del tiempo / las letras que suenan, desafiando el cansancio / este cuerpo que es de nadie, puro despliegue / fibra del universo, un trazo en el aire.
Texto y fotos
(inéditos) Silvia Chaher
Diseño de
imagen: LVP
Especial para el
taller de edición
Especial para Los
Verdes Platónicos y Los Verdes Paralelos
Frecuencias. En definitiva, eso es casi todo lo que somos, una vibración
determinada. Allí, en la malla invisible y sutil que rodea la Tierra, se
dirimen las características vibratorias que vamos a experimentar.
Las constelaciones, mitos instalados en nuestro inconsciente, durante milenios, convertidos en arquetipos que dictan nuestras conductas. Nadie escapa, excepto, tal vez, alguien que se dedique con ahínco a desentrañar el arquetipo, desarmarlo, entenderlo. Atravesarlo para transmutar. Indagar dentro de cada uno de esos modelos, para hacerlos propios, luego únicos. Integrarlos de forma balanceada.
El equilibrio se encuentra yendo hacia su opuesto complementario, del otro lado de la rueda zodiacal. Como la cuerda tensa de un violonchelo, justo al medio se encuentra la octava superior: es el corazón de la rueda, el balance. Los budistas hablan mucho sobre esto. ¿Será allí donde la experiencia humana adquiere sentido? ¿Podríamos contemplar todo desde ese punto sublime? Cuando logramos pararnos en el centro, es cuando lo integramos.
Texto (inédito): Magdalena Erbiti
Foto (inédita): Ruth Moratilla Sanz
Especial para el taller de edición
Especial para Los Verdes Platónicos y Los Verdes
Paralelos
¡Qué bueno, qué alegría y qué alboroto...otro perrito piloto! Así decían en las tómbolas de España, cuando te ganabas ese peluche horroroso.
Es que nadie habla de
la ionósfera terrestre, matriz fundacional de este planeta querido que
habitamos y al cual tenemos overbooking, burnout.
Y es que hoy se me dio
por observar, iónicamente hablando, incorporar la lógica,
la coherencia, en el uso tecnológico que afecta
y afectamos con las comunicaciones.
¿Qué es la comunicación? ¡El Acto Iónico! Emérito público lector y reflexivo. Cuando llamas a alguien lejos, tu voz se transforma en una señal que "dialoga" con la ionósfera (esdrújula, a veces) o atraviesa el espacio hasta un satélite. La comunicación es, en esencia, un flujo organizado de datos codificados.
La Creación de Realidad Compartida: a nivel social, la comunicación es el proceso mediante el cual construimos sentido y significado de especie. Es una transferencia intencional de sentido y significado que, a menudo, depende de la delicada danza de iones y ondas que ocurre justo por encima de nuestras cabezas.
Tu reflexión es vital.
Poner el foco en la ionosfera nos obliga a ser más coherentes en cómo usamos
las tecnologías, que dependen de y afectan a esa matriz fundacional.
Va imagen de caracol
parabólico.
Texto y foto (inéditos): Ruth
Moratilla Sanz
Especial para el taller de escritura
espontánea y cronometrada (8 minutos) y para el taller de edición
Especial para Los Verdes Platónicos y
Los Verdes Paralelos
La abundancia, ese ideal dorado de progreso y bienestar, encierra una oscura verdad: es la matriz de la negligencia en todas sus manifestaciones. No se trata de la escasez, que nos paraliza o reactiva, sino del exceso de estupidez, la saturación que adormece la voluntad y esteriliza la inventiva. Sociológicamente, hemos mutado la prosperidad en una gigantesca y utópica zona de confort planetaria, que funciona como un sedante colectivo.
La ilusión sombría de
querer tenerlo todo crea una burbuja corrupta de inmunidad, que anula la
empatía y la ecuanimidad. Pobres seres, miserables, carentes de verdad.
Innovar no es comprar
soluciones o, simplemente, ignorar los problemas. La abundancia de recursos
para unos pocos, se traduce en la negligencia estructural hacia las necesidades
básicas de la mayoría. Y no se trata de comunismo, sino de sentido común.
La abundancia de
opciones y comodidades —desde la sobreoferta hasta el binge-watching de
contenido digital— promueve la negligencia personal y cívica. El acceso
ilimitado a lo superfluo, desvía la energía de lo esencial. Se sustituye el
compromiso con la acción, por el consumo y la pasividad, de ahí al agujero
negro del abismo, hay un paso. Hay tanta "información", que se
desatiende el conocimiento; tanto "alimento", que se olvida la
nutrición; tanta "conectividad", que se pierde la conexión humana
genuina.
Quizás, donde la sombra de la abundancia es más palpable, es en la escala ecológica. La negligencia ambiental es hija directa del principio de la sobreproducción y el descarte. La abundancia de materiales, la facilidad para reemplazarlos (obsolescencia programada), y la ilusión de un planeta con recursos infinitos, han instaurado un modelo donde el despilfarro no es un error, sino el motor del “crecimiento” económico. Sin código, sin nobleza, la basura se convierte en el monumento a nuestra era de abundancia negligente.
La verdadera amenaza
para la sostenibilidad y el progreso no es la falta de recursos o inteligencia,
sino la saturación que genera la ceguera social, la pereza de la conciencia.
Hemos llegado a un punto de la curva social donde la abundancia ya no es una
meta, sino el obstáculo más formidable para la evolución responsable.
Iluminarse, haciendo la
parte.
Texto y foto
(inéditos): Ruth Moratilla Sanz
Especial para el taller de escritura espontánea y cronometrada (15 minutos) y para el taller de edición
Especial para Los Verdes Platónicos y Los Verdes Paralelos
Se cumplen los vaticinios de las cartas y todos los
manifiestos de luna nueva comienzan a materializarse en realidades muy
parecidas a lo imaginado. El entorno comienza a comportarse como un mago que
trae lo necesario para el regazo. Comienza a develarse un deseo, las certezas se
vuelven laxas, plásticas, maleables en lo sutil. Un aroma, un pájaro, un
número, son señales inequívocas del devenir de las cosas cotidianas,
confirmaciones de lo que se gesta en la profundidad abismal del inconsciente
propio y el colectivo.
En mi mente, muevo hilos invisibles, como araña que teje en
los rincones oscuros y frescos de las galerías, en verano. Con suave intención,
con el impulso lento de una tarea que se realiza sin conocer el resultado
acabado, confío en una parte de mí que sabe mejor que este yo que respira,
come, se interroga. Esa parte de mí se mueve sonriente, segura, teniendo
en cuenta todas las variables o, simplemente, haciendo caso omiso de ellas,
pues sabe que los obstáculos aparentes no son más que rampas, toboganes, hamacas
que elevan potencialmente a lo alto y proporcionan una visión aún más completa
de lo que necesita hacerse.
Allí, la araña es reina tramoyista, cuidando la escena para
todos los actores participantes, proporcionando sostén, capricho, amor,
experiencias necesarias para la evolución del conjunto.
Me pregunto qué realidades soñaré mañana, para reconocer
este plano finito e infinito, profundo, inabarcable. ¿Podré escapar de
las cárceles mentales que me piensan limitada? ¿Seré capaz de soñar para otros,
para todos? ¿Alcanza con lo que traigo para dar? Quiero creer que la respuesta
está en la propia pregunta. Retengo con todas mis fuerzas la convicción de que
es posible sintonizar con lo mejor de esta dimensión que habitamos, para
plasmar en la materia la más rica de las experiencias posibles.
Texto (inédito): Magdalena Erbiti
Imagen (inédita): LVP
Especial para el taller de edición
Especial para Los Verdes Platónicos y Los Verdes Paralelos
Volviendo al domingo, ese domingo feriado de celebración. En realidad, quería escribir otra cosa, pero me fui por las ramas. Ese día se acercaron dos niñas, mientras acomodaba las flores en los dos floreros. Las veía jugar, correr y reír de un lado al otro y de vez en cuando paraban a leer o mirar las tumbas. Se acercaron a la fila de adelante y se quedaron mirando. Sentí que me querían decir algo y no se animaban. Esperé un ratito, las miré, las saludé y les pregunté: “¿me quieren decir algo?”. Me saludaron y me respondieron apuradas:“¿quién está ahí?”,señalando la tumba de mi hija.“¿Acá?”, le pregunté, señalando con mi dedo índice la tierra. “¿Quién está ahí?”, repitió la más grande, pero su dedo no apuntaba del todo hacia abajo, ni tampoco hacia arriba. Repetimos varias veces las mismas preguntas y respuestas con nuestros dedos índice señalando. No sabía bien qué o, más bien, cómo responder. Entonces recordé que a los niños les cuesta menos que a los adultos decir y recibir la verdad (eso lo aprendí de Nur y sus amigos). Finalmente respondí: “mi hija”. No se sorprendieron, casi como si lo hubiesen sabido y yo solo se los confirmara.
Me preguntaron su nombre: “Nur Maryam”, les dije. Me dijeron sus nombres, quisiera recordarlos. Me preguntaron la edad de Nur: “casi 6”, les dije. La mayor se apuró a responder: “¡yo tengo 6!” Y la menor dijo: “¡y yo tengo 4!”. Me preguntaron qué le pasó. Entonces les conté que tuvo una enfermedad. Se apuraron a responder, hablando las dos: “¡yo tuve fiebre!”,“¡y yo conjuntivitis!”, “¡una vez tuve gripe y mucha fiebre!”, “mi abuelito también se murió y hoy lo estamos visitando”. Hablaban rápido, con los ojos bien abiertos. No recuerdo bien qué les dije, pero de alguna manera intenté explicarles que lo que le pasó a Nur era distinto a todo eso, que era algo muy raro, que no suele pasar, que tampoco era contagioso, les dije que no se preocuparan. Entendieron, creo.
Mientras hablábamos, yo seguía con mi tarea de las flores. La mayor me
dijo: “no te preocupes, no estás sola”, y volvió a señalar con su dedito. “Ella
está ahí, al lado tuyo, viendo cómo cambias las flores”. Inmediatamente mis
ojos se llenaron de lágrimas. Las lágrimas de Nur no entran en los ojos, cuando
se activan, caen, desbordan, riegan. Las niñas siguieron corriendo y fueron con
su familia a la tumba de su abuelo. Yo lloré un rato más, sonriendo a la vez,
sintiéndola muy cerca, imaginando que quizás ellas la veían y yo no.
Cuando lloro así, mi exhalación se transforma en “u”…“huuuuu”…“Allah
Hu”. Recé y agradecí por la hermosa y maravillosa hija que Dios me dio. Sonreí, la imaginé corriendo y jugando como esas niñas, pero en el Paraíso. Inshallah. Un rato después,
las niñas volvieron y me hicieron las mismas preguntas. El recuerdo es confuso,
pero creo que repetimos casi el mismo diálogo, esta vez sin lágrimas. Luego
vino su familia, me saludaron, nos sonreímos, ellos se fueron, yo me quedé un
ratito más hasta terminar de llenar los floreros con flores nuevas.
Texto y fotos (inéditos): Julieta Brotsky
Especial para el taller de edición
Especial para Los Verdes Platónicos y Los Verdes Paralelos
Con egoísmo, guardo en
mis retinas las fotos más nítidas, que revelan el sueño pausado, en estaciones
que aún no han concluido.
Entre los pliegues, la
luna nueva se descubre ciega. Los gritos iguales, en lenguas diferentes, fragmentan
mi oído para escuchar lo mismo.
Y al volver a él, medito un mantra. El perfume
a rosas blancas huele exquisito, me envuelve, me acompaña. Tendida al sol y con
la espalda ardiente, la dicha se expande, rozando los bordes. Una bruma hostil
sedimenta en mi calma, elogia el aroma que flota invisible, el perfume a rosas
blancas me persigue. Y en ellas, la ilusión, un aire abrazador, que rinde culto al desamparo.
Texto e imagen
(inéditos): Silvia Chaher
Especial para el taller
de edición
Especial para Los
Verdes Platónicos y Los Verdes Paralelos
Sideral ala ancha / rumbo y lluvia / la vienes jarreando
Adolecer timidez / brotar y a las vías / alameda y chopos
Haikus e imágenes (inéditas): Ruth Moratilla Sanz
Especial para el taller de edición
Especial para Los Verdes Platónicos y Los Verdes Paralelos
“La tumba de Nur es la
más linda de todas”, dice Nica, amiga de Nur.
Nica cumplió 6 años hace poco. Nur
partió una semana antes de cumplir los 6, el 23 de enero de 2024. La verdad es
que el lugar de descanso de mi chiquita es muy hermoso. Su pequeño jardín, su
maqam. Nina, su mejor amiga, plantó una lavanda que crece como loca y yo la voy
podando. Cada viernes me llevo un hermoso ramo de lavandas, hojas y flores.
Nino, su mejor amigo, plantó dos romeros y las hijas de Mari, que no conocieron
a Nur, también quisieron venir y
plantaron dos suculentas, que fueron alimento para hormigas (¿o caracoles?).
Detrás de la lápida hay
dos arbustos: una lantana y una asclepia, ambas atraen mariposas. El día que
enterramos a Nur, estaba lleno de mariposas. También hay un pequeño rosal de 10
centímetros, que no crece mucho, pero se mantiene. Hay muchos caracoles que fui
dejando, algunas cerámicas que ella hizo, un copal que dejó Paloma, un pequeño
tasbih y una pulserita con su nombre, que hicimos juntas, jugando. El día de su
séptimo cumpleaños (el pasado 29 de enero de 2025), pusimos unos bellísimos
mosaicos, que mandamos a hacer en sus colores preferidos. Las flores combinan
con ellos.
También llevé una pequeña torta, cantamos muy
suavemente el feliz cumpleaños, pusimos dos de sus canciones preferidas:
Melancholy Hill y Get Lucky. Trabajamos un rato en los mosaicos al sol, que
pelaba, y comimos torta (le dejé un pedacito en la tierra). Cuando volví a casa
(de noche) mis dos gatos, Toti y Chikung , me habían dejado una ofrenda en
medio del living. La ofrenda, antes de
serlo, sabía volar. Fue la única vez que cazaron un ser con alas, en sus 10 y
11 años de vida.
Texto y foto (inéditos):
Julieta Brotsky
Especial para el taller
de edición
Especial para Los Verdes
Platónicos y Los Verdes Paralelos
Aunque es de noche / y el viento / zarandeó su pasado
Si le pido / a lo ocurrido / llega antes del viento
Haikus e imágenes (inéditas): Ruth Moratilla Sanz
Especial para el taller de edición
Especial para Los Verdes Platónicos y Los Verdes Paralelos