sábado, 21 de mayo de 2022

Vida, obra, sexo y arte de Alberto Carlos Bustos, municipal y pájaro (entrega decimoquinta)

“¿Vas a salir con esta lluvia?”, me pregunta.

“A lavarme de los malos pensamientos”, le contesto.

“No, amor, los malos pensamientos dejálos aquí adentro”;

Se baja pantalones y bombacha, y señala

todo lo que me pertenece, por decreto suyo,

desde que la quise mía, hace ya tiempo.

“Dejálos aquí un rato que yo, después, los limpio.

Ni uno va a quedar ahí en tu cuerpo si no es bueno.

Entrá y dejálos; y si querés mojarte un rato:

tendéte boca arriba y yo lo hago”…

 

“Cuando una mujer dice algo así, como lo dijo ella,

pensás que se trata de la definitiva y sentís miedo.

“¿Lo viviste, Solá?, ¿Y supiste cómo huirle sin notarse?...

El universo que te abre es infinito; como infinito el tedio

en cuanto todos los planetas te rechazan de su adentro”,

dice, Bustos. a mi espalda. Me doy vuelta y ya casi no está.

 

“Dejóme la sentencia, y la lluvia quedó allí, sin mi apariencia de persona,

mojando porque sí”.  “Dejóme, he dicho, no es lo mismo”, obligándome

a escribir esa palabra toda junta. Me advierte que no elija un sencillo “me dejó”,

como yo quisiera.“Dejóme” -dice el eco- y yo lo pongo, con acento en la ó,

como me impone. “Que no amilane el ritmo del poema”, repite el eco de la burla,

y luego, agrega; “Chau, Solá, querido; ¡y que San Dios te ayude!, porque yo ya me

estoy yendo a otro cerebro que recuerde cómo fue lo que haya sido, si es que fue.

¿Alguna vez coincidirán lo inventado y lo vivido? Si tiene la respuesta, avisemé”

 

Me pongo a rebuscar en los escritos… ¿A quién se refería? ¿De quién habla…?

¿Quién, mujer, puede darle a un hombre, en una frase y algo más,

tanta poesía, tal mayúscula esperanza? “La definitiva…”, me susurra él,

tras el respaldo, nuevamente, de mi silla -harta ya de sostener los huesos

de mi culo-, clavados horas y horas en su horizontalidad-, sin casi musculitos

que ofrecer, puro pellejo y articulaciones que se alimentan de una artrosis que

aumenta con los años. ¿Quién pudo haberle dicho eso alguna vez? ¿Qué maga?

¿Qué indecente poeta -que me enciende los instintos, sensaciones y sentidos-, pudo

haber nombrado así, tan bruscamente, tan ardientemente impune, al mayor de los

deseos: ser la  lluvia del deseo la que lave todo lo que nadie pudo nunca, porque nadie

se ofreció.  ¿Y Bustos, qué?, ante semejante invitación a ser parte del cielo?...

¿Se subió a ella? ¿Se dejó abatir? ¿Hurgó hasta encontrar el descanso prometido,

vaciando entre sus piernas -abiertas a sorber su mal pensar sólido y líquido?;

¿o se escapó, aturdido, a chapotear bajo la lluvia -con Gene Kelly y el otro

señor genio-, por charcos, con paraguas, a los cantos, a los bailes y a los gritos?

Yo hubiese decidido dejar mis malos pensamientos, en esa hermosa grieta

-que imagino mía-, y que ella señalara sabiamente como vertedero único posible

en todo el sideral espacio, en el grandioso y colosal abismo, surcado por quién sabe

-y el que no sabe, omite, idiota-, y se decide a ser pasto de tormentas y otras aguas.

Una invitación así no puede rechazarse a menos que estés muerto, o que no entiendas

la misión de los poetas, que es… - y espero, quieto, a que el señor que dicta todo,

me sople la palabra exacta que advierta a los poetas cuál es su misión en esta tierra.

Pero Bustos calla. No hay respuesta. Y la espera se hace más que sufrimiento, porque,

ella, la del don de haber dicho lo que dijo, me ha sobreexcitado hasta ese grado en el

que ya no puede aguantar uno a estas edades, y esté a punto de estallarle la bragueta.

 

Si una mujer, me hubiese presentado su envase de esa forma, mi delirio no tendría fin,

y, al escuchar lo dicho y repetido: ¿la lluvia habría sido mi único refugio, o esa herida

abierta a mí? ¿Podría haber podido entrar en ella sin que en octubre fuera un hijo…?

 

En mi soledad ya la estaba amando para siempre. Pero ese para siempre era de Bustos.

Y, queriendo ser él, olvidarme de su voz, de su existencia y de que él, quizás,

no eligiera  otra lluvia que su adentro, me fui a calentar agua  a la cocina,

para bajar un poco a ese molesto, empecinado sexo, que a la cocina viene así

-sin un mínimo repliegue- para hacerme compañía, y preparar el mate que despeje

el pensamiento que me acosa, despiadado, en este lunes insomne y mañanero.

 

Y sigue la cabeza dando vueltas -debo prestar atención a no quemarme al llenar de

calentura hirviente el termo-, pero la cabeza es eso que no para y no me deja en paz:

“Si alguna mina, en mi deslucida vida de hombre, así me hubiese hablado:

¿A qué especie de milagro podría haberme conminado? ¿A tomar la Luna por asalto?,

¿A esa misma que Calígula ha querido a gritos en cada escena de cada escenario?

¿A dejar en sus manos los puñales de Bruto y cada uno de los de los otros conjurados?

¿A empeñar el reloj de Gilgamesh, el que no muere, -con él dentro-, arena y tiempo

unidos y entregarle todo lo que, por la inmortalidad, un mortal me pague?

¿Robar la Rueda del Tarot con toda su Fortuna y ante su boca vertical, hacerla suya?

¿Brindarle el coágulo dulzón que deja un río al convertirse en marejada?... ¿Qué?

¿Qué? ¿Qué cosa más? ¡Y, me quemé, carajo! Dejé de estar atento, Pirulero...

Manteca, y a la mesa. A estar en ella, porque, amor, será la bruta condena que te siga

hasta el Instituto del quemado, ardiendo sin descanso, y deseando estar de vuelta.

Y a solas. Y en pecado. Revuelvo diez papeles a la vez y me sugiero: “Solá, calma”.

Comprendo que debo serenarme, que su nombre surgirá en cualuier momento.

Pero mi falo sigue siendo palo y no tiene intenciones de revivir estados laxos

que me inviten a sentirme relajado. Escribo entonces: “Sobre tener ganas”…

y le añado de subtítulo: las manos. O eso creo yo.

 

Imaginarla jadeando, afiebrada, humedecida,

eran cosas de la noche...

Sin palabras era amarla hasta mojarle la herida,

que se abría a los deseos

de mis manos y mis ganas,

creadoras de inocencias, erecciones y lloviznas...

Después de amar, me dormía. La revista resbalaba...

Realidades de once años...

Por esas ensoñaciones vagaba cuando pequeño.

Mis manos, "rebuscadoras", desataban sus pasiones

entre historietas y almohadas.

Todo el día era la noche. Todo mi tiempo, esa hora...

 

Gritó una vez mi maestro que hacer "eso" era pecado.

Lo confirmaron parientes, y la palabra de Dios,

pronunciada con enojo por mi cura confesor.

La soledad de mi cuarto se incomodó de fantasmas

de dedos acusadores y fui perdiendo mis ganas...

 

Un buen día me contaron lo de "pelos en las palmas",

 y contracturé mis puños.

Eliminé toda prueba de delitos del pasado,

para que Dios perdonase, el cura no sermoneara,

y atenuaran mis maestros mi conciencia atormentada, 

por los pecados tan graves

que cometieran mis manos...

 

Muñones agarrotados, que no contaran secretos,

era lo que precisaba...

Las oculté en los bolsillos, las destiné a lo escondido.

Quisieron salir, a veces, pero no lo permití.

Fui controlando mis ganas.

 

Pasaron algunos años.

Fue cambiándome el peinado, cierta pelusa insinuaba,

y apareció el cigarrillo...

Nunca obtuve ese placer que anunciaban por la radio,

pero, soy tan obstinado...

 

-¡Detiene tu crecimiento!-; -¡Hace mal! ¡No fumes tanto!-;

-¡Tu tío murió de cáncer!- -¡Tu abuelo, tuberculoso!-;

-¿Fumar?... ¡"eso" es un pecado!-,

peroraban los mayores con el pucho entre los labios...

 

Y le fui perdiendo ganas, pero fue aumentando el vicio.

Mis manos no hicieron nada. Dormían en los bolsillos.

 

Después, la vida política me transformó en disidente,

en un "vereda de enfrente" de todo lo poderoso...

Casi anarquista, filósofo de tres palmos de narices,

y un dedo y medio de frente... ¡Y unas ganas de hacer bien,

 de servir, de ser valiente...! Me dijeron tantas cosas sobre el caso,

 mis parientes, que sentí miedo y me abrí.

 

Antes de perder las ganas. Antes de perder la vida.

Antes de vivir: huía...

En los bolsillos, mis manos, se escondían retorcidas...

 

De pronto, llegó el amor... Era una chica virtuosa,

pura, intacta, casta, buena...

Como la soñó mamá. Como la soñó mi tía.

Como la soñó su abuela...

 

De tan virgen, no cabía, ser curioso, ser sexual,

ser caliente, ser grosero, ni excitarla, toquetearla,

lamerla, besarla, etcétera...Y fui todo un caballero.

Me comporté como tal...

 

Un día, no sé por qué, me habló de "necesidades”,

urgentes, y de las otras, de "pedidos de la carne",

de "llamados de la sangre", difíciles de entender...

Gritó, lloró y resopló, y me pateó de su vida.

Y su decencia aburrida, fue a olvidar en varias camas...

¡Imagínense mi alivio! Nunca tuve muchas ganas,

y andar solo es más sencillo... Las manos: en los bolsillos.

 

Pasé mis crisis de fe, y en actos de contrición

purgué todos mis pecados. Caí en pozos oscurísimos, 

me sobrepuse creyendo, volví a caer en las sombras,

y ya no me levanté. Pensé que, eso de la fe,

era una cuestión de ganas, y fui perdiendo, de a poco,

las pocas que me quedaban. Quise rezar a los santos…

metidas en los bolsillos, las manos no se juntaban.

 

Hoy canto, escribo, musíco… Para ser un buen intérprete

 -para poder expresarme-, tuve que sacar mis manos

de los bolsillos, mohosas, contracturadas, deformes,

inútiles, implorantes...

 

Siempre bajo mi control, fueron aprendiendo a actuar,

tentando perfeccionarse en "técnicas de engañar",

en expresiones cambiantes, minuciosas, obsesivas...

Ha sido, al punto, la cosa, tan ladina e insurrecta,

que, sin permiso, a escondidas, una: pulsa la guitarra,

la otra, escribe: es poeta. Salgo a la calle y las guardo

-no me vaya a descuidar-, que si estas dos se acostumbran

a vivir en libertad, corro un riesgo: que me usen

como cuando en esa cama, hacía mía a una almohada,

empapándola de amores; de cataratas de ganas...

¡Dios me libre, Dios me guarde, de que estas dos

se acostumbren a vivir libres sus vidas…!

 

Y así transcurro mis días... Las manos en los bolsillos...

Una tristeza infinita...Preguntas mal preguntadas;

respuestas no comprendidas... Y el dilema de esa voz

que hace tiempo me persigue: -¡Rebeláte...! ¡No permitas...!

¡Necesitás de tus manos...! ¡Devolvélas a la vida...!

Pero eso es cuestión de ganas, y de inocencias perdidas.

 

NOTA DEL AUTOR: Al terminar la escritura

-hecha a un único impulso y sin retoque alguno-,

 felicitándome aún por mi don e inspiración,

volvió a irrumpir el señor del vozarrón audible por mí solo:

“Exactamente así lo escribí yo, de un solo trazo.

¡Bravo, amigo! Ya es casi videncia nuestro encuentro.

Esto ya es estar aprendiendo la tarea de rememorar

lo que jamás pudo vivirse. Ya está leyendo en mi cerebro.

Gracias.  Me ahorra un gran trabajo. Los otros. Los demás

a los que acudo, me traducen, no me entregan intacto, me estropean…

Ahora, falta colocar debajo, nombre del poema, el de su autor

y fecha. Escriba, por favor…

 

 

“Sobre el tener ganas...”  (Las manos). Alberto Carlos Bustos. Buenos Aires, 1945.

 

 

Desde Madrid, decimoquinta entrega . Texto y ficción (inédito): Miguel Ángel Solá

Dibujo (fragmento inédito, a sus 8 años): Nicolás García Sáez

Especial para Los Verdes Platónicos y Los Verdes Paralelos

 

jueves, 19 de mayo de 2022

Tercer Antidomingo

Attenzione a tutti: si no pudiste ir al primero y/o al segundo Antidomingo…¿alpiste? Pues no. En un mundo de inmensa abundancia, si prestamos un poquito de atención, siempre hay una nueva oportunidad, en este caso la de asistir al Tercer Antidomingo, con una base humana que ya se está gestando y generando armoniosamente entre las sierras, con un entorno natural inigualable que respira junto a los concurrentes (y concurrentas)  y, por si esto fuera poco, con murmullos que señalan que estos eventos también se podrían hacer bajo techo y durante los días de semana y de nevadas invernales, ¡eso sí que es vanguardia! Mientras tanto, damas y caballeros y nueves autopercibides (esto último si hablas y/o/e participás del dialecto tereré ;) ) nuestras amigas Verdes Platónicas nos esperan este 22 de mayo, en la bella Villa Giardino del valle cordobés. Música, anécdotas, menú vegano con bebidas incluidas, charlas, fogatas y la sabia decisión de no llevar a tus mascotas. El silencio y los sonidos adecuados, mientras se respeta y se registra al prójimo, son salud.  

 

sábado, 14 de mayo de 2022

Vida, obra, sexo y arte de Alberto Carlos Bustos, municipal y pájaro (entrega decimocuarta)

Nicolás García Sáez y Miguel Ángel Solá

-"(...) Por lo expuesto, consideramos al sujeto Alberto Carlos Bustos y a su banda de inadaptados como Personas Non Gratas a esta Parroquia. Sus conductas -incompatibles  con la moral y las buenas costumbres que tanto nos cuesta preservar-, detalladas en anteriores Boletines, han determinado esta postura que, de no mediar arrepentimiento por parte de los infractores, será indeclinable. El malvivir no ha de contaminar las almas de esta Parroquia".

 

(Monseñor Abel Laureano Japita. Boletín Interno Nº 101 de la Parroquia de Nuestra Señora del Buen Anhelo).  Parque Centenario.  Buenos Aires. Octubre  de 1947.

 

"Se sanciona con doce días de inhabilitación sin goce de sueldo al empleado público Alberto Carlos Bustos (exp.11128.foja 42), de 44 años, viudo, por no presentarse a término en su dependencia de Obras Viales los días 4, 5, 6 y 7 de junio del corriente año. Publíquese. Archívese. Cumpliméntese. Quintín Garzuolo. Secretario 1º del Secretario Adjunto 1º del Señor Intendente de la Ciudad de Buenos Aires.

 (Boletín Interno.  M. C. B. A. Nº 312.)


En qué extraño animal me he convertido, madre...

Tanto soñarme diferente y ¿qué estoy siendo...?

Perdí la magia, la vocación de ángel,

y se inventaron para mí todos los miedos...

Ya no me está permitida la grandeza

que me acunabas, madre, entre los pechos...

Hizo de mí la vida un animal extraño,

que fundamenta su existir con sus ideas,

y las sostiene, como puede, con un huevo.

 

“Autorretrato” de Alberto Carlos Bustos. 1º de noviembre de 1949. Baires.

 NOTA DEL AUTOR (12, IMAGINO): esta última frase no sé cómo explicarla, los animales de sexo masculino, solemos tener dos y jactarnos.

 

Desde Madrid, decimocuarta entrega (texto y ficción (inédito): Miguel Ángel Solá

Dibujo (fragmento, a sus 8 años): Nicolás García Sáez

Especial para Los Verdes Platónicos y Los Verdes Paralelos

 

 


jueves, 12 de mayo de 2022

Oliverios & Platónicos / Nueva Sección

                                                                       
¿Ya nos visitaste?

 https://oliverioeditorial.blogspot.com/

                                                         
 

miércoles, 11 de mayo de 2022

Antidomingo

Toda su atención por favor para los que estén en la búsqueda del autoconocimiento y conocimiento del ser humano en general. Esta etapa inicial y/o aficionada y/o intermedia y/o avanzada y/o muy avanzada nivel waw que estés atravesando, también puede incluir al reino animal y vegetal. Aunque por razones acústicas y de convivencia no se aconseja ir con las mascotas de cada uno y cada cual, las Verdes Platónicas Ruth Moratilla Sanz (biodecodificadora la mar de intuitiva y españoargentinísima, que vive en nuestro país hace una pila de años) y la encantadora Selene (eximia ilustradora de profundidades escorpianas y magnífica chef de alimentos veganos), nos invitan al segundo Antidomingo, un encuentro que se realiza en el Valle de Punilla cordobés y propone charlas elevadas y circunstancias espirituales que emanan todos los invitados e invitadas, reunidos y reunidas en un entorno natural inmaculado, adaptado para la ocasión, junto a fogatas y una mesa abarrotada de delicias, música y anécdotas y la posibilidad de participar con tu talento, el que sea, allí podrás desplegarlo junto a lo que pinte en el momento. La fecha puede variar por situaciones climáticas.

 

domingo, 8 de mayo de 2022

Y el Nuevo Mundo... ¿dónde está?

Nicolás García Sáez y Los Verdes Platónicos

¿Lo recuerdan?

 No tan lejos en el tiempo, allá, durante casi todo el año 2020, fuimos carne y uña durante cada día que era eterno, cómplices y compinches durante cada semana que era infinita, sensibles como nunca lo fuimos y siempre solidarios durante cada mes que parecía que nunca iba a acabar. La fiesta la hacían los carceleros hipócritas y empobrecedores, pero los que cumplíamos o intentábamos cumplir con el aislamiento social infumable y obligatorio nos sentíamos naufragando en medio de una balsa destartalada con rumbo a lo imposible. Todo en aquellos días era incierto, cada punto una polémica, cada coma la posibilidad de no volver del hospital.

Luego fuimos construyendo un barco, conformado por islas, que piloteábamos todos (y todas) mientras nos abrazábamos virtualmente durante las madrugadas multitudinarias. El intercambio de información y la búsqueda de respuestas eran constantes, quisimos suavizar la desesperación, algunas veces lo logramos. Sucedió hace dos minutos, acá a la vuelta, aunque hoy nos esforcemos por seguir girando junto a la rueda del mundo, o nos preocupemos por no quedarnos quietos, o por movernos aturdidos hacia quien sabe dónde, ya no tanto de las manos, ya no tan solidarios, sosteniendo una amnesia que intenta convencernos, a toda costa, de que esos dos años no fueron robados.

¿Recuerdan quiénes eran antes del 2020? ¿Recuerdan qué sentían, qué pensaban, que anhelaban? ¿Y ahora qué hacemos con el supuesto Nuevo Mundo? Tanta alarma, tanta alharaca mediática de los tensos de siempre, tanto intento ultra obvio de lavado de cerebros… ¿somos mejores que antes? ¿aprendimos algo?  El efecto postraumático intenta digerir lo indigerible mientras pispea de reojo y con cierta desconfianza la agenda 2030. No hay cyborgs (aparentemente) entre los vacunados y las vacunadas, los cielos siguen siendo azules, grises, anaranjados, fuscos, las estrellas siguen flotando y los viajes a Marte siguen siendo un lujito plausible para multibillonarios. Un canal de alguno de los miles de influencers de You Tube anuncia que la polenta y los planes ya no alcanzan, añadiendo el detalle de que la mayoría de los receptores ya ni siquiera los quieren. Lo que necesitan, vaya perogrullada, es un buen trabajo y la retribución por el tiempo y la energía allí depositados. Necesidad, costumbre,  capitalismo y socialismo se disputan los matices, inédito en esta última parte de la Historia. Los extremos se chocan, luego se proyectan los ombligos entre ellos y nos hacen bostezar inconmensurablemente. Surge el mismo interrogante: ¿a quién creerle? A nadie, por supuesto. Hay ideas disruptivas (ponele) pululando por doquier, el entusiasmo y las ganas de salir del atolladero oxidado y eterno. Así dispuestas las cosas, más allá de lo mismo de siempre, con sus infinitas contradicciones, uf, de siempre (hambre, guerras, injusticias, pobreza, corrupciones de toda índole y un sinfín de toxicidades provenientes de los tóxicos perennes empeñados en empeorar cualquiera de las cosas que tocan), el mundo y sus habitantes no parecen haber cambiado demasiado.

Una pena, dirán los agoreros apocalípticos, que se van quedando sin ingredientes para condimentar el caldo que cultiva la angustia. Otra pena, dirán los especuladores (de siempre) que empiezan a entender que más allá del terremoto del 2020 y el sismo rarísimo del 2021 (con su cereza envenenada durante los meses de abril y mayo), este 2022 parece, más bien, apuntar (con todos sus inabarcables y universales defectos) hacia cierta laxitud bucólica, digamos, o hacia un zigzag bastante alterado que en ese devenir te zarandea todos los sentidos. ¿Lo notan?, está en el aire, en los iones, en la energía que pulula en cada esquina. Está en los síndromes que aparecen mientras volvemos a vernos las caras, a darnos esos abrazos que antes eran mucho más fuertes. Somos eso, pero también las sombras que proyectamos bajo el sol, sin olvidarnos de aullarle a la luna por esos dos años (¿perdidos o ganados?) que hoy, muy curiosamente, despiertan una nostalgia extraña. Difícil olvidar las sirenas siniestras retumbando entre las sierras, obligando al encierro, a cumplir lo que los gestores del desastre no cumplían. Difícil olvidar como el idilio de un pueblo se transformaba en pesadilla para casi todos y todas mientras los de siempre se nos reían en la cara. 

Ustedes tal vez no lo recuerdan, pero los que estuvimos solos de verdad pudimos comprobar como el Interior de la Patria se cubría de un silencio inusual. El otro interior, el propio, vibraba en medio de un alboroto comunitario y despistado y no sabía muy bien hacia dónde ir, ni qué hacer, qué decir, Los que estábamos sin poder ver a nadie que no fuere o fuese el ferretero malhumorado o la encantadora anciana que atiende la verdulería (solo por las tardes), sabíamos que un abrazo se cotizaba con un plus en el mercado del amor. En aquel entonces, el inicio de algo parecido a un noviazgo presencial y sin zoom, de un día para otro y sin fecha de caducidad, se transformó en algo virtual. Una parte en las afueras de Buenos Aires, la otra parte en el centro geográfico de Córdoba. Hoy suspiro cuando recuerdo mis iniciales grabadas con marcador en los pechos desnudos de esa bella dama, una imagen que fue desenvuelta en la pantallita del wasap, con corazón incluido. Los días, las semanas, los meses pasaron y el aislamiento social infumable ya se había enquistado (mitad intensa e indignada molestia, mitad costumbre) en nuestra cotidianeidad. Aquel amor no pudo ser, la distancia obligatoria y autoritaria devoraba las pasiones y a Cupido solo le preocupaba boyar entre la rebelión y el barbijo con alcohol en gel.

La Naturaleza descansó como nunca antes de todos nosotros. La virtualidad apostaba por instalarse en medio de esa pesadilla que muy cada tanto titilaba. Fue el año dorado de los memes que, con gracia o estilo, e incluso ambos, no perdonaron ni una sola de las imbecilidades de los psicópatas ya mentados. Fuimos carne y uña, damas y caballeros, fuimos solidarios entre nuestras soledades. Nunca estuvimos tan juntos estando tan separados, oxímoron para almanaque de puerto, claro, pero también, en ese naufragio, hubo algo magnífico e irrecuperable en el tenor de los vínculos que se gestaron o se afianzaron.

Hoy todo el mundo alardea diciendo que vuelve a estar ¨a mil¨ mientras la vida continúa su camino, más lenta, al costado, serena, por debajo, siempre atenta al tiempo que colabora incansable para que se nos vaya de las manos. Hoy no son pocos ni pocas (lo vamos descubriendo en los encuentros) los que cargan alguna huella profunda, algún trauma de aquellos días.

Las islas que naufragaban y se unieron fueron creciendo entre brotes mágicos, conformando un continente, que ahora se entrelazan con la fortaleza de un baobab. Nos gusta mucho seguir conectados, reconocernos. Hemos sobrevivido, amigos, amigas, suponemos que eso es lo más importante. Tenemos infinitos motivos para agradecer y festejar. El termómetro siempre es el tiempo, ya se sabe, tic, tac, Tik Tok. A moverse y a poner dos cucharadas más de ácido sobre todos los discursos llanos. A correr que explota el planeta para abrir horizontes que empiezan con una serie de Nétflix. Corren , las horas corren sin cesar a través de océanos de posibilidades, pero hoy casi nadie se detiene para mojarse con aquellos recuerdos.

(Continuará)


Texto y foto (inéditos): Nicolás García Sáez

Especial para Los Verdes Platónicos y Los Verdes Paralelos

 

 

 

 

sábado, 7 de mayo de 2022

Vida, obra, sexo y arte de Alberto Carlos Bustos, municipal y pájaro (entrega decimotercera)

Nicolás García Sáez y Miguel Ángel Solá

-"(...) Nació Alberto Carlos Bustos en Rosario, provincia de Santa Fe. Víctima de una ceguera que lo atacó hasta los quince meses de vida, comenzó a evidenciar un talento precoz en todos los niveles del arte. Expone individualmente desde los siete años, destacándose su trazado infinitesimal, que lo lleva, en cuarenta y cinco años de labor consecutiva de lo macro (telas de casi treinta y seis metros cuadrados), a lo micro (técnica compuesta en cabezas de alfileres), hasta desaparecer, alegando que:-"... la perfección se encuentra en un átomo, y que a él sólo accedería de poseer la imaginación de un Macedonio Fernández;  y que, de "esa", en el reparto, no le tocó ni gota". En el ámbito de lo municipal, dedica mucho tiempo a desarrollar la técnica del adoquinado pictórico plano, legando a la ciudad de Buenos Aires y a sus porteños habitantes cuatrocientas ochenta y seis obras -excepcionales en forma y contenido-,  y que la municipalidad, a través de sus sucesivos intendentes legales e ilegales, ha conseguido ignorar y/o destruir sistemáticamente. El asfalto, hasta el momento, ha dado cuenta de cuatrocientas cincuenta y dos de ellas. Tamaña afrenta al patrimonio popular: ¿cómo se lava...?. Lo perdido, perdido está, sí...: ¿y lo que resta? Quedan -deterioradas, pero "vivas" aún-, treinta y cuatro de las maravillas que Alberto Carlos Bustos nos legó. La ignorancia, la desidia, la incompetencia, la imbecilidad de sus antecesores… ¿será contagiosa, Señor Intendente actual? ¿Tampoco usted, muy señor mío, hará algo por sus congéneres, los adoquines?-

 

(“Dante Panzeri. La Razón. Octubre 22 de 1969”.)

 

 La lluvia de noviembre

corrigió las sequedades de estos meses.

Dispuesta a hacerse pan, la poesía,

anda exigiendo horno caliente.

¿Qué formas? ¿Qué caminos?

¿Qué verdades ha de hallar?

El puro imaginar no se detiene, y, sin embargo,

quedarme por contar, creo, me quedan

detalles de un destino interrumpido

por la fuga al sin sentido y poco más.

¿Será que en soledad el cuerpo pierde lo que da?

Deambula la esperanza en el mañana,

buscando una respuesta que no llega.

Y la palabra es un silencio que molesta

y dice nada.

De pronto: una verdad, curvada,

aquí, a mi lado, y tan sencilla que se deja ver.

¿Será que debe ser así?; ¿que si no, pasa...?.

¡Qué fácil despertar y enmadejarme en su mirada!

Me dejo acariciar...

Me tiemblan las rodillas,

y es amor, como en los cuentos.

Afuera: la ciudad.

Las cuentas en desorden.

Los coches; las sirenas.

Crispaciones en los rostros.

Buena gente que precisa gente buena,

y no la encuentra.

Sí, sobran, agresiones y falsías,

y el encono con que tiñen

los mediocres este asunto del vivir.

Dinero y más dinero que no entra.

Amigos que se animan a querer soñar despiertos.

Molinos y Quijotes.

Imágenes de lucha.

Resabios del banquete.

Milenios que repiten en voz alta: -No se puede-

Nosotros,  jugadores; nosotros -los juguetes

de este tiempo-, pesadilla que se cierne.

y por mi adentro: ella,

templando un nuevo vientre

que reclama un viejo encuentro.

¿Qué sueño he de cumplir?

¿Qué especie en extinción se me avecina?

¿Qué incendio entre mis hielos?

¿Qué milagros? ¿Qué rutina?

Noviembre que en mi vida

da y remueve las palabras de nombrarla,

gozadoras del pecado cometido,

bienaventuradas nazcan.

Bellas -como ella-, porque sí,

porque la luz apura;

porque la sombra obliga.

Y es amor.  no pienso desconfiar.

No queda tiempo para hacerme el distraído.

Alcanzo a contener este cansancio que me duerme,

a punto de invocar esa palabra

que se atreva a más que Amor

y  escribo: Creo.

No está mal por ser noviembre, digo.

 

“Noviembre¨   de Alberto Carlos Bustos. Buenos Aires. 1965.


Desde Madrid, decimotercera entrega, texto y ficción (inédito): Miguel Ángel Solá

Dibujo (inédito, a sus 8 años): Nicolás García Sáez

Especial para Los Verdes Platónicos y Los Verdes Paralelos

 

viernes, 6 de mayo de 2022

Reseñas Verdes, Platónicas y Paralelas / Hoy, un clásico entre los clásicos para los buenos emprendedores: ¨Piense y hágase rico¨, de Napoleón Hill

Autor: Napoleón Hill.

Género: Emprendimiento/ Realización personal / Desadoctrinamiento del oficialismo empobrecedor de turno.

Editorial: Ediciones Obelisco/ Debolsillo.

 

El libro fue publicado por primera vez en 1937, en la década de la Gran Depresión (el momento perfecto, así como vender agua en el desierto). En él se recopilan más de 20 años de investigación y trabajo. Napoleón Hill nos propone los pasos para conseguir nuestros objetivos de riqueza y superación, basándose en la experiencia y hábitos de los millonarios de su país.

Las diferentes etapas que propone nos llevarán hacia un estado mental que permita planificar el camino para alcanzar lo que anhelamos. A través de las distintas fases conoceremos de qué se tratan y para qué sirven el deseo ardiente, la fe, la autosugestión, los pensamientos (interpretados como cosas), la imaginación, el conocimiento especializado, la decisión, la persistencia, la energía sexual y su transformación, la planificación organizada, el poder de un grupo (Master Mind), el subconsciente, el cerebro y el sexto sentido. Además, nos brinda un capítulo adicional sobre los seis fantasmas del temor.

En primera instancia, cada persona que quiera tener éxito debe experimentar un deseo ardiente, sin la posibilidad de retirarse, algo así como el famoso “Quemad las naves”, método empleado por Alejandro Magno en el siglo IV a. C. y por Hernán Cortés en el siglo XVI d. C. (vencemos o vencemos, no hay vuelta atrás). Asimismo, Napoleón Hill nos plantea escribir una declaración que contendrá puntualmente lo que deseamos (si es dinero, la cifra exacta), qué vamos a dar a cambio, cuál será la fecha límite y el plan de acción,  la declaración deberá leerse a la mañana y a la noche. Se emplea la autosugestión, la determinación y creer que será posible, aparte de nutrir la mente con pensamientos positivos. La riqueza tiene su principio en una idea, en un estado mental. Lo que materialicemos dependerá de cuales sean las creencias que guardamos en el subconsciente, para esto aplicaríamos las técnicas de autosugestión. También nos dice que para triunfar no es suficiente con adquirir un título universitario, es necesaria la especialización. Sin embargo, se puede hacer la gran “Henry Ford”, el hombre no era especialista en nada, pero sabía a quién acudir por conocimientos y nuevas ideas. Otros puntos importantes son la persistencia necesaria para cumplir con los objetivos y la toma de decisiones de manera rápida. Las decisiones crean tu mundo.

El autor recomienda leer el libro tres veces para asimilar su contenido.

Esta obra está cargada de metafísica, por ejemplo, menciona la conexión de la imaginación creativa con la Inteligencia Infinita para recibir inspiraciones. Además, habla sobre el dominio de las fuerzas invisibles, esto puede parecer muy raro. Se trata de una lectura que requiere de gran apertura mental, desprogramación y/o desadoctrinamiento. Se dice que cuando el alumno está preparado llega el maestro. Dependerá del lector el beneficio que pueda sacarle.  “No hay limitaciones para la mente excepto las que aceptamos. Tanto la riqueza como la pobreza son vástagos del pensamiento”.

 

Reseña (inédita): Laura Chiavetta

Especial para Los Verdes Platónicos y Los Verdes Paralelos

 

jueves, 5 de mayo de 2022

Dibujos con luces en Montevideo

Toda su Atención por favor para los amantes de los dibujos con luces de Salgado y Cartier-Bresson. Ahora mismo, en la maravillosa y pujante ciudad de Montevideo, se está realizando una muestra colectiva con dieciocho ( no es poco ) fotógrafos, discípulos del célebre Oscar Bonilla. Ana Borde, destacada participante del evento y Verde Honoraria, nos invita a esta expo de fotos absolutamente imperdible. Si estás en Buenos Aires, podés tomarte el ferry y ya está, en menos de dos horas tu vista se perderá entre el agua inconmensurable del río y el deliberado mar.

 

martes, 3 de mayo de 2022

Alfaguarra


Las escritoras Selvita O´Connell, Samantita Spadafuccille y Bettinita Olsen (recientemente galardonada con el premio Alfaguarra de novela), fueron encontradas muertas en el departamento de una de ellas, la autora del microcuento ¨la vida de Thurma¨. La única sospechosa del triple crimen, la escritora Aurora Sarita Caladryl, amiga de las difuntas, aparentemente habría cometido la masacre a lo largo de toda una noche, utilizando todo tipo de dispositivos, incluso el mismísimo premio ganado por Betty.
 

Lo que acaban de leer es el argumento de una obra de teatro que sobresale en las salas del under porteño, que vuelve a renacer luego de dos años pesadillescos. Lula Rovatti, Verde Honoraria, actriz y miembro primordial e inquietante del destacado elenco, nos invita a participar de esta perlita. Si estás por Buenos Aires, no te la pierdas.