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viernes, 10 de abril de 2020

El eternauta en cuarentena


¨Estoy orgulloso de esta serie que se hizo con poco dinero y un montón de talentos¨, escribe Miguel Ángel Solá, via wasap, desde Madrid. Ya habíamos hablado sobre ¨Germán, últimas viñetas¨ en alguno de nuestros encuentros porteños. Su protagonista la destacaba por su ausencia y lejanía entre el mar de pavadas que se obstinaba y se obstina en difundir la industria cultural. Pero bueno, a alguien se le encendió la lamparita en la tv pública argentina, sumó uno más uno y decidió que este era El Momento idóneo para volver a transmitirla. Cuarentena, Semana Santa, todo el mundo, literalmente, en su casa, las similitudes con la obra de Oesterheld, si uno afila un poco el hipotálamo, podrían llegar a ser infinitas. Voilá, la luz, no hay mejor serie en todo el país para ver en estos días. Felices Pascuas y a disfrutar esta maravilla

CLVP: ¿Qué analogias encontrás entre El Eternauta y esto que está pasando?

Miguel Ángel Solá:  Hay visionarios. El Eternauta se adapta a una invasión marciana, como la que ideó ese genio maravilloso de Orson Welles, o al fratricidio cometido por la junta militar, o ésto que no tiene grupos de tareas visibles pero tumba al mundo, lo arrodilla, lo tortura y nos desaparece, solos, al cuidado de nadie conocido o querido. Todo tiene un común denominador: el hombre es el único animal que genera basura en todo el planeta Tierra y zonas de influencia. Y el único problema es: ¿quién la tiene más larga para acabar con el otro, para quedarse el dinero, las posesiones del otro, la manada de hembras del otro y la ¨fama final¨, creyendo que ¨la fama final¨ (cada uno de ellos) es la de Calígula, Nabucodonosor, Nerón, Alejandro Magno, Atila, Julio César, Napoleón, Hitler, Stalin, Jhomeini, Trump o el chino o el coreano de turno. ¿Quién, eh?, ¿el atacante o el atacado?, ¿el virus creado en el laboratorio o la resistencia de lo poco que queda de humano en nosotros? ¿Qué somos? ¿Qué queremos? ¿Qué soñamos despiertos? No son las mujeres, no son los niños, quizás algunos viejos de mierda que ante la muerte deciden matar a los demás sin demasiadas contemplaciones. Pero, desde la mediana juventud, pasando por la adultez adulterada, el hombre varón es la desgracia de este mundo. Por lo que hace y por lo que deja de hacer. Las excepciones son más que los que deciden acabar con el otro, pero callan, o se esconden, o no creen en su capacidad para cambiar el orden establecido, la obediencia debida, los 7 pecados capitales por sus mejores virtudes. Quizá te haya contestado. Escribí sin pensarlo, al dictado del dolor que siempre es una herida abierta y el hervor de la sangre que pica en todo el cuerpo.

Informe: Nicolás García Sáez

Pd: al texto de Miguel Ángel Solá no se le tocó un solo punto, ni una sola coma, fue trasladado del wasap a este blog para vuestra lectura 






* Copypasteamos la data que dan en la tvpa.

Una miniserie de trece episodios que narra, desde la ficción, los pormenores que debió atravesar el creador de El Eternauta en su paso por las editoriales de su tiempo, en las que vendía sus servicios como guionista.
Héctor Germán Oesterheld, interpretado magistralmente por Miguel Ángel Solá, fue el escritor del Eternauta, Ernie Pike y otras conocidas historietas. La serie empieza relatando el momento en el que él va en busca de trabajo a la editorial de historietas más prolífica de la Argentina. Allí las historias son simples y de género, con la particularidad de que los malos siempre son los indios, los cubanos o los extraterrestres. La llegada de Germán provoca una revolución en la editorial y los escritores y dibujantes, se sienten atraídos pero también celosos por la llegada del maestro. La dictadura militar se impone por las calles y llega a la misma editorial. Las cosas cambian y Germán es obligado a cambiar de casa para no ser secuestrado.



El elenco está formado por Miguel Ángel Solá, Claudio Rissi, Paula Reca, Ezequiel Tronconi, Enzo Ordeig, Walter Cornás, Javier Pedersoli, Gustavo Pardi, Gabriel Fernández, Rubén Poncetta y Beatriz Spelzini. Es una producción de Carlos Silva y Roberta Estela Sánchez. El guión de esta serie es de Luciano Saracino y fue dirigida por los directores Cristian Bernard, Flavio Nardini y Federico Sosa.

















jueves, 12 de marzo de 2020

El grato recuerdo compartido de Emilio Stevanovitch, de Lilia Ferreyra y un saludo para Los Verdes Platónicos



Durante una pausa en el reportaje conversamos afablemente acerca de teatro, periodismo y el mundillo editorial. Tito Cossa mencionó con agradecimiento a Emilio Stevanovitch (ambos ganaron el prestigioso Premio Konex) y yo experimenté un sacudón inmediato hacia mi pasado. Emilio fue/es un Capo (gugleadlo), fue/es mi Padrino Honorario, mi Referente y Gran Amigo Adulto cuando yo tenía flequillo y usaba bermudas de franela gris, fue también, y sigue siendo en mi recuerdo, mi querido vecino durante casi 20 años, en Los Patos, Palermo, Baires. Gracias a él, y a muy temprana edad (nueve, diez añitos) pude acercarme (sin Internet y sin entender del todo, a esa altura de la vida, de quienes se trataba) a la música de Zubin Mehta, a las aventuras de Jaques Cousteau, a las piruetas de Baryshnikov, ellos y muchos más visitaban la Argentina en los tempranos 80 y Emilio, gran anfitrión y traductor (hablaba siete idiomas, fue el primer intérprete argentino en la ONU) los homenajeaba en su departamento, el sexto piso 128 que estaba frente a mi nido siempre numeroso y familiar, el 127. Coincidimos también en el recuerdo de Lilia Ferreyra, la viuda de Rodolfo Walsh, con quien trabajé durante varios años en el suplemento de viajes del diario Página 12 y en donde Tito colabora actualmente con  la contratapa titulada ¨Ocurrido y Ocurrencias¨. 

                                                                                                                                  NGS

domingo, 8 de marzo de 2020

Reportaje a Tito Cossa



Me comunico con él varias veces por medio de un teléfono fijo, nada de wasap. Me gusta su voz, es atenta, agradable, segura, recíproca; mientras hablo, o en las pausas, mejor dicho, siento que escucha mis silencios. Pienso en la magia y el reverberar de los subtextos teatrales. Empezamos bien. Quedamos en encontrarnos un lunes, a las tres de la tarde. Hace un calor casi extremo y la parte discreta del barrio norte, al ritmo de una siesta urbana, se mueve mansa y elegante. La cita es en su hogar. Toco el botoncito del portero eléctrico y María, su compañera, baja, abre cordialmente la puerta, subimos hasta un primer piso y luego me lleva hacia el encuentro de mi anfitrión. Camino un poco a tientas por el living, con el paso un tanto atolondrado del forastero, hasta que lo veo: Tito Cossa tiene un semblante riguroso, pero hay algo pacífico en sus gestos inmediatos que señalan todo lo contrario. Me invita a tomar asiento mientras enciende su pipa. El sillón desde donde me observa agudamente, con sus cejas tupidas e intimidantes, tiene toda la pinta de ser uno de esos muebles fuertes de los 70, tapizado con diseños tenues y circulares. El ambiente donde ahora estamos frente a frente es pequeño, cálido y luminoso, llegan algunos sonidos desde la calle. Me fijo en una imagen de Gardel sobre un escritorio, en otra de él mismo, una buena fotografía que alguien le hizo, en blanco y negro. El hombre no deja de mirarme, vuelve a encender la pipa. A causa de tanto entrar y salir de calores impetuosos en exteriores y aires acondicionados glaciares en interiores, sumado a súbitos cambios en la meteorología porteña, yo estoy bastante resfriado, tengo algunas líneas de fiebre, temo que se me escape la tos, o las toses, y que él piense que es por el humo del tabaco. Y además ahora está revoloteando en el mundo entero este tema del coronavirus. No fumo pero el aroma del tabaco de la pipa de Tito, todo hay que decirlo, es dulce y delicado. Me concentro. Nam Myōhō Renge Kyō. Comenzamos con serenidad y sin interrupciones un viaje hacia su pasado.

   Le pregunto por sus inicios como dramaturgo, por qué decide emprender ese camino. A priori lo cita  un par de veces a su siempre admirado Arthur Miller (a quien él mismo entrevistó telefónicamente en 1994) para luego subrayar que su pasión por el teatro, sumado al hecho de no animarse a actuar sobre un escenario, lo llevó a escribir desde los 21 años. Me resulta curiosa esta respuesta ya que lo imagino interpretando perfectamente a cualquier personaje, pero bueno, cada persona es un mundo, e incluso varios mundos. “Si pudiera empezar de nuevo lo haría siendo actor”, dice, y nos miramos, entonces aparto la vista, y anoto en mi cuaderno. Así las cosas, tenía la buena costumbre de juntarse con sus amigos Carlos Gorostiza, Ricardo Halac, Germán Rozenmacher, Carlos Somigliana y Sergio De Cecco. En esas reuniones compartían lo que habían escrito o estaban escribiendo. De allí surgiría el estreno de  “Requiem para un viernes a la noche”, de Rozenmacher, “El reñidero”, de Sergio De Cecco, y la célebre pieza iniciática y colectiva “El avión negro”. Mientras uno de los dramaturgos argentinos más importantes de todos los tiempos enciende nuevamente su pipa y me transmite una humildad entrañable (y aflora otra vez esa especie de… ¿oxímoron?, ¿contradicción?, ¿sorpresa?, que vengo percibiendo en mis encuentros con gente tan conocida y reconocida) pienso en cómo me hubiese gustado presenciar alguna de aquellas tertulias. Recorremos a continuación sus años como periodista: empieza como che pibe en Clarín, de allí pasa a trabajar en la absorbente Prensa Latina, luego en La Opinión, más tarde en El Cronista…siempre en la sección de política. Se va curtiendo con la palabra pero su deseo más grande es escribir teatro. Y entonces lo hace. Y publica su primera obra. Y luego comienzan las mudanzas, el reconocimiento paulatino, individual y colectivo, los aplausos, los primeros palos, los años de plomo. Anoto y grabo. Y quiero hacerle esta pregunta, sí o sí:

¿Cómo fue estrenar “La Nona”, su obra emblemática, en medio de la dictadura?, ¿hubo miedo, presiones?,¿la censura llegó a intuir que se trataba o podía tratarse de una metáfora de aquellos años siniestros?

Tito Cossa: “La Nona” reunía todas las metáforas. Para algunos y para otros era el imperialismo, el dinero, la muerte. Hay que tener en cuenta que en esa época todo se leía muy políticamente, es decir, si un personaje decía “ladrillos rojos”, la gente ya pensaba que podían ser palabras peligrosas. Vivíamos momentos muy intensos, entonces se latía el no poder hablar, todo parecía que era intencionado. Recuerdo que nos tiraron una bomba molotov en el teatro La Salle, donde se estrenó la obra, que rompió una de las puertas de vidrio y chamuscó una de las alfombras. Intentaron prohibirla, pero un funcionario democrático logró que esa prohibición solo fuera para menores de 14 años. Fue un éxito, fue mucha gente. Nosotros habíamos formado un grupo con Gorostiza, Somigliana, Leandro Ragucci y Héctor Aure, dueño de la sala del La Salle. Estuvimos ahí un tiempo, hicimos varias obras. La censura era muy rara, en este país ni siquiera era seria. En España y otros países había censura previa, allá, si vos querías estrenar una obra, tenías que llevarla a un comité y ahí te decían esto sí, esto no, y te tachaban. Acá no pasó eso, directamente te ponían una bomba, como también pasó en el Teatro del Picadero. Cuando yo estreno “El viejo criado”, en el Teatro Payró, lo hago en el segundo horario. Antes que nosotros había un grupo de autores jóvenes que hacían una obra llamada “La sartén por el mango”, de Javier Portales, y que fue la única obra que él escribió. En un momento dado ellos cantaban la marcha de San Lorenzo en joda, y por eso la prohíben. Y yo con “¨El viejo criado”, que muchos me decían que me la iban a prohibir, porque hablo del peronismo, porque había metáforas de la junta militar, por los tres guapos que se militarizaban… no pasó nada.  Los dictadores no iban a ver teatro, en parte pudo haber sido eso, al único que vi un par de veces fue a Rojas. Actuaban de manera muy extraña, no prohibieron “El viejo criado”, pero prohibieron la obra de los pibes.

“Nuestro fin de semana” es su primera obra de teatro. ¿Qué recuerdos tiene del momento de su publicación, del estreno y la puesta en escena?

Tito Cossa: Recuerdo que apareció una idea, le metía, avanzaba, paraba, la dejaba, volvía. Luego fue publicada por Ediciones de La Flor y estrenada en 1964. La protagonizó Juan Carlos Gené, también iban entrando actrices y actores en diferentes escenas que proponía la puesta de Yiair Mossian. Se estrenó en el Teatro Río Bamba, fue una época muy feliz para mí, ya que en esos días también nació mi hijo.

Usted nació en Villa del Parque… ¿vuelve cada tanto al barrio?, ¿lo conoce a Aristarain, que vive allá?

Tito Cossa: Volví hace tres o cuatro años, y me encontré con otro barrio. Viví ahí hasta los 21 años. Luego viví en los cien barrios porteños. La vez pasada me dieron una orden para un médico en Villa del Parque, a dos cuadras de la casa en donde yo pasé toda mi infancia, pero ya no reconozco nada, tengo cierta nostalgia, pero todo está muy cambiado. Si a mí aquel día me tapaban los ojos y me decían dónde estaba… yo no sabía, y estaba en la cuadra donde yo había vivido. Mi casa vieja ya no está más… en fin, a veces pienso en darme otra vuelta por allá. A Aristarain alguna vez lo he saludado, lo respeto y lo admiro mucho.

¿Qué está leyendo y en qué está trabajando ahora?

Tito Cossa: Estoy leyendo una novela policial, “La falsa pista”, de Henning Mankell, gracias a este invento maravilloso en el que puedo ampliar un poco las palabras (me muestra una tablet que tiene unos protectores de color magenta. El cuadro con el humo casi plateado emanando de la pipa, más el sillón con diseños circulares de los 70, y el aura inmensa que lo rodea y se ha ido gestando y reproduciendo mientras ha durado nuestro encuentro, me resulta interesantísimo).  Escucho mucho la radio también, programas donde me gusta informarme como “El destape”, “Radio con Vos”, “la  AM 530”, la radio de las Madres, Radio 10 ;  leo varios diarios por internet, empiezo con Página 12, luego un poco de Infobae, cierta información de Clarín, o La Nación. Además escribo unas humoradas para Página 12, que llevan siempre el título de “Ocurrido y Ocurrencias”, las voy juntando en mi cabeza y enviando a medida que se me ocurren. Hace poco también estrené una obra, “Solo queda rezar”, que escribí el año pasado con Mariano, mi hijo, que también es autor, la estrenamos en el nuevo Teatro del Pueblo (el legendario ícono del teatro independiente, que funciona desde 1930 y que acaba de abrir sus puertas en Lavalle 3636), al que también inauguramos en su nuevo lugar. Por suerte nos está yendo muy bien.
                                                                                                                                     
                                                                                                        

                                                                                                         Nicolás García Sáez

Foto: ngs

domingo, 23 de febrero de 2020

Primeros bocetos




Luego de una decepción sentimental hay, en principio, dos caminos: sumirse en laberintos lacrimógenos y oscuros y suspirar con insomnios por lo que fue y no pudo seguir siendo o apelar a la resiliencia e intentar cultivar un diamante entre los pantanos de cierta melancolía. El segundo camino fue el elegido para comenzar a llevar a cabo un trabajo que fue surgiendo de una pluma inquieta y serena, vaya oxímoron, letras dolidas que luego fueron esbozando una sonrisa hasta llegar a acariciar momentos invaluables e inolvidables de Felicidad. Un duro invierno del año pasado en las sierras y una primavera alentadora colaboraron para darle forma a una decena de canciones. En el medio y el mientras tanto avanzaban proyectos paralelos, entre ellos algunos musicales, en donde había letras ya escritas y melodías que fueron brotando a la par de los frutales. Amigos y amigas desinteresad@s que apoyaron la causa fueron de gran ayuda (y lo siguen siendo) y hoy, ahora, comienza a cobrar forma, a bocetarse la semilla de algo que probablemente termine siendo un disco.

Este fin de semana la Magnífica y Experimentada Clara Terán (ya se ha dicho en este blog que una de nuestras Verdes Honorarias preferidas es una de las mejores voces de la ciudad) y nuestro Verde Nicolás García Sáez se reunieron en el mítico y porteño Estudio Soler (propiedad de Terán y su ex y actual gran amigo Martín Bianchedi, padres de una niña) para eso, ¨bocetar¨ (el verbo es de Clara) los primeros trazos de este proyecto. No es poca cosa haber estado allí, en ese espacio en el cual , por ejemplo,  Fontova grabó su disco ¨Negro¨, y donde también grabaron y disfrutaron intensas sesiones León Gieco, Adrían Memphis Otero, Soledad (nos dicen que no revoleó el poncho, pero que cantó maravillosamente bien), Julia Zenko y pesos pesados del mainstream como Francella, Laport, Milone, Brieva…la lista es larga. Un Honor. Y Muchas Gracias.  

sábado, 15 de febrero de 2020

Apuntes efímeros en una playa de Uruguay (1)



¿Qué es lo primero que detecta el/la videovident@ en la silueta de este inquieto anónimo a punto de ingresar en su turbulenta adolescencia? Me permito anotar que desde aquí percibo el envión que se detiene, que duda esperando la consigna, una llamada, ¿una orden? Las pisadas en la arena con ánimos revueltos podrían funcionar como antesala, enmarcando la inestabilidad de un universo sorprendente, o agotador y poco productivo (según el caso, claro) agitándose en las aguas íntimas de algo irritante que se pasea casi ciego al aire libre y parece despejar ni bien comienza la carrera que alguien, a pocos metros, dictaminó como correcta. Lo más sencillo es escuchar el canto dulce de las sirenas, palabras bellas como el viento charrúa que se las lleva. Más complejo es ir iluminando y reconociendo las zonas oscuras. Pequeña metáfora, imagino, de lo que le espera a este muchacho en su vida.

                                                                                                           video y texto: ngs

martes, 28 de enero de 2020

Sol paralelo


En este tórrido estío los pajaros anuncian el ocaso del día mientras Febo se apaga en el fondo del Valle. Como si quisiese revivirlo, un sol paralelo se interpone, o lo antecede, provocando el nacimiento de un planeta diminuto y luminoso que se extiende raudo sobre otro horizonte efímero, una línea de fuego que lo dispara hacia el cielo añil y diáfano del atardecer.

                                                                                                               
                                                                                                                 video y txt: ngs

lunes, 27 de enero de 2020

San Marcos



En este tórrido estío, ora sereno ora proclive a los decibeles un tanto tóxicos, la algarabía de los pájaros solo registra el silencio para cubrirlo con sus cantos. Dos pingos mansos mascan pasto con ánimo taurino y las sierras, impertérritas, remueven el infinito para volver a ser testigos (¿testigas?) del enésimo Milagro.

                                                                                                               
                                                                                                           video y txt: ngs

viernes, 20 de diciembre de 2019

Leticia López Margalli: el secreto de sus éxitos



   Resulta interesante leer las respuestas que muchas veces ofrecen aquellas personas que ya saborearon las mieles del éxito. Se ha dicho aquí, en este blog, cómo llama la atención el trato amable, humilde, que brindan cuando son consultadas por su universo personal, o el laboral, que suelen ser lo mismo.
   Hace algunos meses comenzamos a hablar de cine y de teatro y también de México (su país), hablamos de la vida misma. En ese devenir me tomé el atrevimiento de preguntarle si quería ser la prologuista de las traducciones de uno de mis libros. Accedió de inmediato. Cada vez que nos comunicamos manifestó el mejor de los humores, la mejor de las voluntades. Yo ya tenía una leve idea de quién era, amistades del país azteca me habían hablado con entusiasmo de la serie, y posteriormente película, ¨Las Aparicio¨, vista por millones de personas en la tele y luego por los suscriptores de Netflix.
   Con el correr del tiempo me fui enterando de su carrera descomunal. Vivimos en un mundo globalizado, pero muchas veces nos cuesta ver qué sucede más allá de nuestras propias fronteras. Algo parecido, digamos, sucede con las películas o las series de televisión, incluso con muchas obras de teatro: uno por lo general se acuerda del actor o la actriz principal, luego del director, o directora, tal vez algún/a secundario/a… ¿pero de los guionistas, quién se acuerda? Seguramente el núcleo duro de estudiosos que habita esos universos, cinéfilos y televidentes muy entusiastas, pero luego… ¿quién? Y es algo que, en fin, resulta un tanto curioso, injusto me atrevo a decir, ya que ellos son los que plantan la semilla fundamental para que luego se desarrolle y tome envión todo el aparataje que dará como resultado esa película, esa serie de televisión o esa obra de teatro. Sin guion no existiría nada de eso, cero, naranja, así de sencillo. El guion es lo primero que te solicita, por ejemplo, un/a productor/a a la hora de comenzar a contemplar todo lo que vendrá después. El guion es el alma que luego, si, van corporizando el resto de los protagonistas. Así las cosas, es un honor contar con la presencia en este espacio de nuestra querida Verde Honoraria: Leticia López Margalli, una de las guionistas más importantes de la actualidad.

*¿Cómo decidiste ser guionista?, ¿por qué?

LLM.- Debo confesar que no lo decidí. Estudié Historia, según yo, con esa sabiduría que tiene uno a los dieciocho años, porque si estudiaba Letras me iba a morir de hambre (como si los historiadores se hicieran millonarios). Sin embargo, la vida me fue llevando hacia aquello que desde pequeña –intuía--, era lo mío: escribir. Así fue como alguien me inscribió sin preguntarme en un “casting” para ser libretista del gran escritor colombiano Bernardo Romero(qepd), el autor de Mirada de Mujer. Hicimos la prueba veinte escritores, de los cuales sólo dos no habíamos escrito televisión jamás. Y justamente nos quedamos esas dos. ¿La razón? Que no teníamos los vicios que entonces tenían los escritores de telenovela tradicional. Desde entonces (1999), empecé ese camino en el que estoy a punto de cumplir 20 años.

*Netflix presenta a tu creación (escrita junto a Verónica Bellver) Las Aparicio, como ¨tres generaciones de mujeres que comparten una extraña tradición familiar: todas han quedado viudas en circunstancias extraordinarias; todas dan a luz exclusivamente a niñas¨. Son 120 capítulos, una película, la serie más vista en México…se dice que ha revolucionado, o al menos inquietado bastante, a varios paradigmas que hoy en día ya comienzan a quedar obsoletos. Se dice que ha cambiado las reglas de la televisión mexicana y varias televisiones de Latinoamérica.  Puedo imaginar el vértigo, la pasión, la intensidad mientras escribías cada capítulo/episodio, el conjunto en su totalidad, lo que ocasionaba en los espectadores, la adaptación a la pantalla grande...¿cómo fue el proceso de escritura, estreno, recepción, que respuestas hubo y cómo te sentías y seguís sintiendo con eso? 

 LLM.- Las Aparicio nacieron, como muchas otras tantas buenas ideas, en un mantel de papel de un café en Coyoacán, el barrio donde vivíamos Verónica Bellver y yo. Surgieron de una de esas oportunidades con las que todos los guionistas soñamos: un canal emergente de televisión abierta (Cadena Tres), que quería lanzarse con un producto que escandalizara, que hiciera ruido. “Me quiero encuerar en Paseo de la Reforma; quiero acumular multas de Gobernación”, fue la instrucción que el dueño del canal le dio al productor Epigmenio Ibarra, el director de Argos, la casa productora que hizo la serie. Fue así como Vero (quien por cierto, nació en Buenos Aires) y yo nos embarcamos en esa suerte de “Primavera de Praga” que fue  para nosotras Las Aparicio. Por entonces, yo traía la inquietud de hacer una versión a la mexicana de la historia de Heidi Fleiss, mejor conocida como la madame de Hollywood en los años 80, sólo que en nuestro caso, el personaje de Alma Aparicio sería la dueña de un exclusivo y discreto servicio de escorts masculinos para mujeres, con fines terapéuticos. El resto de la familia, la “maldición” que las hacía parir solamente niñas y que sus maridos murieran jóvenes, el extraño imaginario alrededor de esa peculiar familia, se fueron agregando después. Y nacieron de una necesidad muy nuestra (de Vero y mía), de contar una historia de mujeres que fueran más reales, más parecidas a nosotras, a nuestras amigas de la vida real; la ausencia de hombres en la familia como metáfora de las mujeres “solas”, aquellas que por elección o por circunstancias decidimos construir nuestras vidas al margen de una pareja --que puede existir, o no--, pero a la cual no necesitamos para ser. Queríamos alejarnos del paradigma de la Cenicienta que hasta entonces regía la gran mayoría de las telenovelas mexicanas, en un híbrido que, según el pitching que hicimos en aquel entonces, combinaba lo mejor de tres tradiciones: “la contemporaneidad de la serie norteamericana; el desparpajo de la telenovela brasileira y la entrañabilidad del melodrama mexicano”. Si lo logramos o no, se lo dejo al gusto del público que nos vio, pero la serie tuvo muy buena acogida tanto en raiting como en crítica (por cierto que fuimos el Titanic en la edición 2011 de los premios FyMT, en Mar de Plata, Argentina).
Desde luego, en el proceso hubo vértigo, pasión, intensidad, muchos temores (a mí Las Aparicio me costaron más de una visita al psiquiatra).  Pero a final de cuentas, como todo lo que se escribe desde el corazón y las tripas, valió la pena. De la adaptación cinematográfica prefiero no hablar porque en el proceso intervinieron otras manos (entre ellas las del director, que cambió el guión sin consultarnos); pero definitivamente la serie es, hasta hoy, el producto que puedo considerar más mío… y casi estoy segura de que en el caso de Vero también.

*Escribiste  el guion de la exitosa comedia/dramática No se aceptan devoluciones (junto al afamado Eugenio Derbez y a Guillermo Ríos) y resultó ser la película mexicana más taquillera en la historia de ese país, y también la película hablada en castellano más taquillera en la historia en los Estados Unidos. Luego se hizo la remake Dos son familia, para el exigente público francés, que también fue un gran éxito en la taquilla. ¿Participaste en el proceso/progreso de adaptación? ¿Qué sentiste al ver parte de tu autoría trasladada a otro universo, similar, pero distinto al mismo tiempo?

LLM.- No tuvimos el gusto de participar en la adaptación francesa, ni tampoco en otras dos que se hicieron: una versión turca y una brasileira. Pero vi la versión francesa y me parece que los guionistas hicieron un excelente trabajo de adaptación. La verdad es que no me extraña pues, a pesar de los localismos que la hacían una historia muy mexicana, el tema era lo bastante universal como para tener éxito en cualquier país en que la hicieran. Desde luego es lindo ver a personajes que uno creó, hablando en otros idiomas y respirando aires distintos al de uno. Y también me atrevo a decir que hablo por Guillermo Ríos, el talentoso escritor con el que compartí la paternidad de esta historia.

*¿En qué estás trabajando ahora?

LLM.- Después de varios años de trabajar para otras empresas, regresé a Argos, la casa productora que considero mi alma mater, para desarrollar series para Netflix. En febrero de 2020 se estrenará en esa plataforma una historia original mía que yo titulé “Todo por ti”, pero creo que ellos exhibirán con el título de Oscuro Deseo. Se trata de un thriller que también contiene elementos de género importantes, con la participación en el elenco de Maite Perroni, Erick Hayser y Alejandro Speitzer.  Actualmente estoy trabajando en una serie de época acerca de un famoso asesino mexicano, de la cual no puedo avanzar mayores detalles por un asunto de confidencialidad, pero de la que espero, pronto sabrán.
                                                               
Nicolás García Sáez