lunes, 3 de agosto de 2020

Si yo fuera...



                                                                  Tú, que te imaginas tan bien tantas cosas,
                                                                  ¿qué esperas para imaginarte que eres feliz?

                                                                     André Malraux (La condición humana)

  

Dramatis Personae
DOBLE A                  Mujer (40 años)
CISNE (OFF)            Voz en off

Mapa sonoro
Las pausas tienen una duración de tres segundos, los silencios no menos de seis.
El signo de barra (/) indica que la frase está interrumpida o solapada por la posterior.
Las comillas españolas («») indican cita textual.

DOBLE A en un espacio vacío, iluminado tan solo por una luz.

DOBLE A
Escucho el traquetear del último tren de la línea 1 de metro. Está cruzando en este mismo instante bajo mi edificio. ¡Increíble como resuena hasta el tercer piso en el silencio de esta noche…! Ahora ese temblor es mitigado por uno, dos, tres… decenas de envases de vidrio que alguien lanza dentro del contenedor vacío de la esquina. Silencio. Silencio otra vez… Un mar sin sonidos lo inunda todo de nuevo. ¡Eh…! Bajo mi balcón, una ráfaga al móvil en un idioma desconocido cruza rápidamente como un aliento de vida. Quisiera seguir escuchando esa voz que se aleja... Recuerdo voces: cálidas, cercanas, susurradas al oído con un leve soplido al acompañar cada vocal, cada consonante, cada sílaba convertida en palabra, frase o lengua de afecto. Ojalá pudiera cambiarlas por las otras, por las que me atraviesan a diario en la marea de conexiones online, con ese pitido a una frecuencia que parece que solo los niños y yo podemos escuchar: PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII. Mi edad auditiva no se corresponde con la del pasaporte. (Ríe.) Esto debería tener su gracia.
Por el resquicio de la contraventana del balcón entra algo de luz que ilumina el borde de mi edredón en la cama. Acurrucada en él, veo a contraluz las imágenes de este día que termina, configurándose en viñetas de tira de cómic: una mañana más apagando el despertador; abriendo las contraventanas para cerciorarme del cielo gris que presagia un No-Sol; el primer paseo del día hasta la cocina para hacer café; la entrada en la ducha con la ilusión de arrastrar los malos sueños hacia el desagüe; secando el cuerpo anestesiado de caricias y besos para volverlo a vestir, no vaya a ser que sea mirado por los pomos de las puertas; por los enchufes de las paredes; por los tiradores de las cortinas; por las bombillas que cuelgan del techo; por los ojos de las fotos que se sublevan dentro de los marcos, en una casa donde el silencio pesa toneladas de aire.
Pienso en una frase: “enterrada en vida”; la palabra “emparedada” también flota delante de mis ojos escrita en Times New Roman, tamaño 69 y me doy cuenta que siempre lo he pronunciado como “Times New Romance”. (Ríe.) Por un momento soy consciente de la lucha de mi psique con su parte cognitiva, afectiva y volitiva mientras las imágenes del sueño de la noche anterior se están reproduciendo en el borde del edredón: es de día, me asomo al balcón, miro mi calle larga que conecta dos plazas, y en lugar de asfalto hay una piscina olímpica y un tipo con mascarilla nada a crol de izquierda a derecha. «¡Claro!», me digo. «Debe ser porque es la época en la que abren las piscinas municipales», y pienso «¿Me dejaran echar unos largos?». Me sonrío ante mi disparate que suena a bala perdida. Las viñetas del día vuelven a rearmarse con diferentes montajes: compro-cocino; cocino-friego; llamo por Skype-me llaman por WhatsApp; escucho los informativos en la radio; la App del banco me avisa de mi cuenta-menguante; borro sin abrir la descomunal cantidad de vídeos “fakes” que me envía la rama “facha” de mi familia…
En este momento, una luz potente está entrando por mi balcón. ¿Serán los vecinos de enfrente? ¡Qué digo! Son pisos nuevos, no llegaron a mudarse por el estado de alarma. Me levanto, abro del todo las hojas de la ventana y un ser luminoso está posado en la barandilla. Parece un… ¿cisne? ¡Es un cisne! El extrañamiento me acaba de dejar petrificada.

CISNE (OFF)
Si quieres ver más allá, algo podré hacer por ti.

DOBLE A
Me dice mientras camina por la barandilla de mi balcón, de derecha a izquierda, pavoneándose.
CISNE (OFF) 
Si yo fuese fuego, incendiaría el mundo 
si fuese viento, lo azotaría
si fuese agua, lo anegaría
si fuese Dios, lo hundiría.**
DOBLE A
Él se lanza conjeturar en condicional.

CISNE (OFF)
Si yo fuera el Papa, me burlaría
porque embriagaría a todos los cristianos
si fuera emperador, ¿sabes qué haría?
los decapitaría a todos.
DOBLE A
Muchos animales han entrado en desbandada por la ciudad desierta. Por un segundo me pregunto si será un cisne replicador que recurre a los clásicos.

CISNE (OFF)

Si yo fuera muerte, llegaría hasta mi padre
si fuera vida, me fugaría de él
de la misma manera haría con mi madre
Si fuera ciego, como soy y fui 
tomaría a las mujeres jóvenes y hermosas
y las viejas y fieras se las dejaría a lo demás.
 DOBLE A
No puedo evitar el desencanto ante la última estrofa. El cisne me pregunta si voy a/
 CISNE (OFF)
¿Vas a hacer como siempre?
 DOBLE A 
Siento la rabia subir por mi garganta y le contesto: «Quizá antes hubiese bajado la mirada, apretado las mandíbulas y una dulce sonrisa me habría sacado de cualquier situación. Ahora no. Desde este encierro todos los días me entreno para no dejarme guardada ni la más mínima desazón. Por lo que veo, las aves acuáticas también transitáis por la sutileza machista. ¿Vas a pasar por alto tu presentación?».
 CISNE (OFF)
Discúlpame Doble A, soy el Cambio.

DOBLE A
La rabia se convierte en seísmo y se instala en mi boca: «Ni te imaginas cuantos antes que tú me dijeron lo mismo». Me pregunto cómo sabe mi nombre y de repente, tengo unas inmensas ganas de meter la mano en una de las macetas que cuelgan de los barrotes del balcón… Lo hago. Cojo un puñado de tierra. Me lo llevo a la boca, mastico… mastico sintiendo diferentes texturas en mi lengua, en mi paladar y escucho como suena el roce de la arenilla entre mis dientes. Por un segundo viajo a la infancia, a mis siete años y mientras levanto la cara del suelo del parque, siento la arena en las heridas de la mejilla y el labio, todavía conservo una marca. (Se mira los brazos, se palpa el cuello, el pecho.) Y ahora, en este momento, juraría que diminutas hierbas aterciopelan mi cuerpo. Pienso en la metamorfosis al “tomar tierra” desde un balcón —es lo único que nos dejan— y siento las palabras amontonarse en la punta de mi lengua. Me salen sin pensar, a borbotones, con la violencia de un ataque de tos o la sangre al sacar un cuchillo de la herida.

 Si yo fuera polvo, cegaría a los nietos
de los “benitos” apolillados
si fuera roca, lapidaría sus lenguas bífidas
si fuera arena, viajaría como raya de coca
a sus cerebros disecados.

Si yo fuera piedra, llenaría sus estómagos
después de la confesión de sus pecados
si fuera grava, petrificaría sus oídos sectarios
si fuera barro, los convertiría en estatuas
por no mirar de frente sino de soslayo.

Porque eso es lo que tendremos que hacer
a partir de ahora
no perder de vista el camino hacia el horizonte incierto
en esta cultura líquida, a la que tratan de puta barata
 y exigen hacerlo gratis y sin condón.

Pausa.

DOBLE A
Cisne me está mirando en silencio... Yo con chulería de póker le insinúo: «Si fueras el Cambio te arriesgarías a comer de la palma de mi mano». Me mira. Le miro. Le ofrezco un puñado de tierra. Siento su pico húmedo y suave, parece que estuviese escribiéndome algún mensaje cifrado. De hecho, cuando termina me acerco la mano a los ojos, bien cerca, para confirmar que (mira en su mano) ha sido pura ilusión. Cisne traga y me murmura al oído. «Me estremece pensar que sigas escribiendo». (Pausa.) A mí también me estremece pensarlo.

CISNE (OFF)
Difícil cuando no se puede tomar distancia para ver los hechos, cuando el ahora es más presente que nunca, el pasado fue en otra vida y el futuro es un salto kamikaze, donde el requisito para salir a flote sería tocar el fondo de las Marianas.

DOBLE A
Me sobrecogen sus palabras.

CISNE (OFF)
También me perturbó el otro día tu riesgo, al quedar con aquel extraño en el pasillo de los congelados del supermercado.

DOBLE A
Al escuchar esto… no sé qué decir. (Pausa.) Cisne, con los ojos llenos de lágrimas, esconde el pico bajo su ala unos segundos hasta que estira de nuevo su cuello enarcado, y se atreve a preguntar: «¿Fue la necesidad del calor de un cuerpo ajeno…?».

CISNE (OFF)
¿O la inmunidad tan ansiada después de tantos rebrotes?

DOBLE A
Un cuerpo. El cuerpo del otro.

CISNE (OFF)
La pulsión era evidente.

DOBLE A
Si el deseo es reciproco, la mirada del otro cuerpo sobre el mío, me hace existir, darle valor a mi masa, a mi volumen, a mi densidad, a veces incluso hasta mi alma. Le contesto que tan solo nos hablamos en la distancia. «Hacía frío en aquel pasillo», le digo.

CISNE (OFF)
No pude evitar seguiros hasta el portal. Me sorprendió tu riesgo al romper las recomendaciones/

DOBLE A
Restricciones, le rebato.

CISNE (OFF)
Recuerda que no se pueden mantener relaciones/

DOBLE A
Siempre hay algún tipo de relación que no se puede mantener. (Ríe.)

 CISNE (OFF)
A menos que existiese la pareja antes del confinamiento.

DOBLE A
Intento ironizar diciendo que la cárcel sería otro tipo de experiencia vacacional a probar en estos tiempos distópicos.

CISNE (OFF)
Hay que notificar las relaciones a las autoridades, para que lleven un registro.

Pausa.

DOBLE A
La Inquisición vuelve disfrazada en la prensa, en los telediarios, en las redes… Me asalta en mi cabeza la imagen de los triángulos invertidos, del amarillo al negro, y pienso en los campos de concentración del pasado, y en los códigos QR del presente, expediente médico tatuado por infrarrojos en la frente.

CISNE (OFF)
Debo asumir que desde la leyenda de Leda han cambiado mucho las relaciones y algo se ha movido en lo más profundo de mi ser. Si yo fuera…

DOBLE A
Si yo fuera la que fui, viviría en una ceguera iluminada por neones fríos. Si yo fuera la que quiero ser… florecería todas las noches. En este tiempo, más que nunca, hay que imaginar para sobrevivir. Siento cómo cien mil ojos se posan sobre nosotros y le escucho susurrar…

CISNE (OFF)
Creo que no estamos solos.

DOBLE A
Miro a Cisne con dulzura, lo tomo entre mis brazos y lo invito a pasar a la habitación, mientras rozo su pico con mis labios en flor.

Oscuro.

                                            
                                                                           Desde Madrid:  Laura Aparicio *

*    Dramaturga, guionista y actriz de cine y teatro / Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos

**  Del cancionero de Cecco Angioleri

     Políptico urbano x 9, acrílicos sobre madera: Nicolás García Sáez

miércoles, 29 de julio de 2020

El rey solo



¿Qué desea el rey solo? 
Ahora que nadie espía
 afloran preguntas
¿Ser niño?
¿Hundirse en lo siempre negado?
¿Cortar de cuajo su eterno séquito?
¿Dudar?
Desnudo de velos le grita
al dios que refleja
y se duerme
coronado de tiempo.

                                                                                              
                                                                                         Poema e ilustración: Irupé Roch



Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos

Latidos



La que hablaba del círculo perfecto
y la corriente
que vino desde el centro del círculo perfecto
donde ella moraba
la arrastró hasta la orilla
y más desamparada pudo ver entonces
que más allá…
no pasaba nada
una nada despareja
que le tocó los pies y
subiendo por sus piernas
le llegó, por primera vez
al corazón
y viera lo que no es viendo
cómo late cuando
de una vez y para siempre
late

                                                                                      Poema y pintura:  Lía Ferenese



Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos

martes, 28 de julio de 2020

La morada del frío


Algunos corajudos, desobedeciendo en las trincheras de la imaginación y a costa de perderlo todo, porque todo ya se ha perdido, se detienen. Sin dejar de alucinar otras huellas casi invisibles que se desvanecen  hasta desaparecer, se aferran a ellas, exhaustos siguen y, bajo la bruma espesa que dilata sus pupilas, arde la comedia invernal.

 Otros se obnubilan en el brillo de la nueva marca que restituye la señal a seguir, el miedo paralizante los vuelve al trayecto bien delineado, las huellas de los que lo transitaron una y otra vez, en versión cristalizada de incondicional adhesión, ahora son la guía obligada. Con el poder afianzado en su dominio, imparten con arbitrariedad desmedida y con ciega insistencia la única opción, sugerir otra resulta inmoral en estos tiempos, conduce a una muerte segura  En épocas imprecisas la ecuación es sin márgenes. En la inmediatez no hay tregua y lo absoluto, sobre su doble vertiente de seguridad y desasosiego, conforma la más hipnótica y eficaz herramienta moral que puede imponerse siempre como única y verdadera.

 En la aspereza del dolor marginal se da el combate más violento, el territorio está marcado y bajo las apuestas de un poderoso y único guion que carga el concepto de lo solidario e insiste en haber incorporado las diferencias, la pluralidad de voces - que pugnan por contrastar -  quedan silenciadas en el umbral inestable de la intolerancia.

 Lo que se supone que es mejor para todos ya está patentado,  por eso se  impone,  no se confronta cuando la orden ha sido autorizada. Aunque la obviedad de la sutil demagogia dictamina que ya no alcanza, se despliega poco convincente sobre una realidad sombría y compleja. Se obedece igual, la sombra de lo temible que acecha no concede distracciones errantes. Afuera, el invierno, morada de muchos, arremete implacable, no hay abrigo que pueda alcanzar, sucede cada año, hace años, abanico helado de la muestra urbana que aún no se llegó a esconder.

 En lo más liminal del camino las cosas no quedan  aquietadas, se van sucediendo como el ruido del tren, que aturde cuando se aproxima a la vista de todos, para luego desaparecer, como un espejismo que anida alguna ilusión.

Las conexiones más nobles que nos unen, despojadas de cualquier linaje, son esencias imperfectas que, en el espacio de la pesarosa soledad, se juegan entre la vitalidad y el abismo. Todo va mutando en el azar artesanal de los acontecimientos. El pavor, en su contrapartida paralizante, irrumpe. La liturgia estática de los días se incomoda en su aletargado camuflaje, se escurre  buscando un nuevo prisma.

El frío se abriga en la morada del lenguaje, con sus gérmenes inexplorados del universo,  plausible a las travesías más intensas y arriesgadas. Imperan y esperan otras posibilidades simultaneas y en caída libre. Entre el vértigo de lo más ambiguo y disyuntivo hay mundos desnudos y acallados.
                                                                                                
                                                                                                               Silvia Chaher    
,                 
Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos

Pintura: Marina Pérez // www.marinaperez.com.ar

lunes, 27 de julio de 2020

Acerca del Amor y el fanatismo



  Girondo lo asociaba al vuelo, a la transgresión, a ese festival donde se han entrelazado en pleno apogeo las miradas y las palabras. Pero puede deambular desembarcando en nombres, llantos, abrazos interminables,  dudas o en el trino de los pájaros que avisan de incendios cercanos que anidan el fuego sin tenerlo.

También hay que decir que se tensiona cuando observa a algunos que pasean taciturnos, queriendo parecerse en todo, desatendiendo la individualidad para enfrentar a los mismos contrarios, haciendo invisibles sus desemejanzas ,que no es lo mismo que desasociar sus deseos.

El amor es difícil de definir, acaso lo más sencillo es reconocerlo en el brillo de las retinas, que no tienen la saña de mentir, aunque  para declararse seguramente no necesita de un rival, o de un espejo, ni depende de la presencia de un enemigo. Su única antagonista es la actitud que puede asumir alguno de los enamorados, queriendo imponer su mundo, sus criterios al otro, sin sostener la diferencia, algo que puede llevar a su final.

La relación amorosa con sus insólitos también circula por los sufrimientos, los imposibles, los avatares del encuentro con lo distinto y conserva, aunque a veces lo asocien, una clara divergencia con el hecho político, donde masas dóciles que aparentar estar enceguecidas buscan la fraternidad orientada hacia un mismo fin, igual que en el terreno religioso se sigue a grandes guías o gurúes y lo subjetivo pierde Libertad por devoción, demostrando un apego empecinado, que al fin de cuentas no es más que pura veneración.

En el amor se confía en la diferencia, en lugar de ponerla en sospecha. En política se  desconfía de la discrepancia, todo sea por conservar la ¨identidad¨.  En el enamoramiento hay fascinación hacia quien se ama, en política se mantiene viva la ceguera y deviene en el culto de los fieles empecinados hacia sus dirigentes.

En el caso de la política partidaria, cuando alcanza el poder, se traslada del “amor” de las muchedumbres a la burocratización, porque su finalidad es acceder al control del aparato estatal, algo que no sucede o no suele suceder en asociaciones, organizaciones barriales y colectivos independientes cuyo fin es lograr mayores niveles de visualización de sus problemáticas e igualdad, participación comunitaria horizontal.

La cuarentena puede pensarse como una prueba para ir viendo como las masas se someten: whatsapp, computadoras encendidas durante todo el día, internet como vía de intercambio social, todos nuevos medios para cancelar el humano deseo de la comunicación próxima, mediada por la presencia. Falta, claro, el repaso visual de los gestos o la percepción nítida de  las inflexiones de voz que se dan cuando estamos empapados por la cercanía.

Así, se trastoca todo con la frialdad de lo virtual, se vuelve instrumento de comercialización. Cualquier tipo de relación comunicacional es captada para generar consumo, de cada perfil se suponen gustos, intereses que serán monitoreados para guiarlos hacia próximas ventas. Casi una trampa por la que hay que sentirse feliz, como pasa con el aislamiento obligatorio, que no termina de generar conciencia sobre qué lo provocó, ni acciones concretas, sólo necesidad de que suceda rápido. Al principio era el miedo, el desconcierto, hoy es la avidez por escapar de las imposibilidades del encierro.

Nuestros gobernantes no utilizan este aislamiento impuesto por ellos para educar sobre el desordenado uso que hacemos de la Naturaleza, ni militan por un cambio, en un futuro cercano, luego de la epidemia, para gestionar nuevas formas de producir, de vivir, de alimentarnos sanamente, hacen, más bien, todo lo contrario mientras la discusión gira unilateralmente hacia el covid 19.

Se puede orientar la opinión pública de diferentes maneras, pero actualmente hay fuentes unidireccionales y precisas de aturdimiento social y son las nuevas formas comunicacionales, que aparentemente ningún funcionario discute, a menos que se vea afectado, porque no importa si se precarizan con esto los vínculos humanos o si predominan las relaciones sin profundidad ni compromiso. Los sentimientos fluyen como el agua de un río, van y vienen…en la pecera virtual. Y con esa liviandad todos permanecen entretenidos. Mientras tanto, a pasos agigantados el poder político y económico cada día vigila, inspecciona y controla  mejor.

Lo paradójico, en medio de tanta información, es que podemos quedar prendidos a los monólogos que nos van llevando a escuchar un “discurso insuperable”, el cual, si objetamos, nos vuelve antagónicos de cara contraria al rebaño obediente y soñoliento, disidentes hacia la ceguera convencida y convenida, aunque ese antagonismo y esa disidencia predique la Libertad y promueva altísimos, honestos y nobles valores,  puntos de vista abiertos, fructíferos, inclusivos y tolerantes.

Es muy usual la agresividad frente a pensamientos disimiles, como si  imponer a la fuerza los argumentos arcaicos fuese un acto de reivindicación. Generalmente las discusiones fanáticas no son presenciales, son ciberpeleas,  hay un intento destructivo del adversario, una búsqueda de placer muy efímero del que obedece a rajatabla las premisas oficiales,  victorias de cotillón que nunca marcan el rumbo. En ese laberinto se pierde el sentido y los aportes de nuevos pensamientos. Sólo aparecen intentos de sostener los razonamientos avejentados,  las repeticiones llenas de descrédito al disidente.

Adherir a cualquier postura política es una decisión personal, acompañada de una técnica de convencimiento, por lo general sostenida en lo material. Te doy, me votás. La acción colectiva y comunitaria, en cambio, no suele organizarse bajo los efectos del odio. Allí no se aprecia  la alteridad, ni la frontera de lo que es desemejante, lo que aparece es un fenómeno vinculado a la solidaridad y una idea bastante precisa de lo que es la Humanidad, muy lejos de geopolíticas internacionales montadas para la esclavitud y los beneficios de la acumulación de riquezas para ciertos grupos, dentro de los que se encuentra la clase política

Al igual que las creencias populares que unifican, los fanatismos se perpetúan si quienes los alimentan encienden como indudables sus lemas, sus defensas, sus imaginarios atemporales que no son contrarrestados con el presente.  Esto es favorable para los dirigentes que se muestran aportando un cúmulo homogéneo de puntos de vista repetitivos que llegan fácilmente a razonamientos que tienden a la comodidad, logrando de esta manera una gran identificación y un alto número de simpatizantes que se sienten representados por frases hechas.

Trabajar por la prosperidad compartida y bienaventuranza de la mayoría no sólo es tratar de mostrar una solución a las necesidades laborales, económicas, sino  también culturales, arista que va unida a las anteriores, ya que crecer en el Universo Creativo es poblar de mayores significantes al mundo y eso va ligado al libre pensamiento. Mirar críticamente es poder llegar hasta donde los fanatismos no pueden ver, porque ellos neutralizan los interrogantes. Por eso es necesario asumir los riesgos de encontrar fallas en cualquier argumento, siempre, incluso en los propios, porque no hay una única forma de mirar, verdad de Perogrullo,  más bien hay múltiples percepciones.

En el amor, en la política, en las relaciones de reciprocidad se trata de anudar y vincular modos de pensar diversos, creando espacios para el intercambio respetuoso, para razonar más allá de la unicidad sin entresijos, de la admiración desproporcionada, de la abnegación, de la aceptación sin exigencia. Por eso, en la esfera social, lo ideal no es ser condescendiente sino participar con ojo crítico, de manera que la legitimidad hacia nuestros gobernantes se de en base a un miramiento amplio y analítico.

Hay algunos mitos sobre el amor donde aflora la entrega absoluta por el otro, incluso hasta perder la vida, uno de los actos más irracionales que se pueden concretar. Lo mismo sucede algunas veces con los grandes líderes, por lo que se cree que es preciso entregar todo, sin notar (otra verdad de Perogrullo) que ellos son tan humanos como nosotros y la mayor parte de las veces mucho más defectuosos. Además, que alguien sea tan eterno y constante en sus formas de interpretar la realidad, mientras pasan los años y cambia todo, denota lo poco meritorio que trasluce esa quietud en los pensamientos.

Quizás si fuésemos más pacientes e indulgentes con lo diferente a nosotros, que no implica tolerar todo, nos salvaríamos de muchos enfrentamientos y podríamos gestionar con mejores logros lo que precisamos o merecemos. Como Herman Hesse, deberíamos escuchar a la Naturaleza, a los árboles, centrarnos en su falta de apuro, así la rapidez de nuestras respuestas podrían no estar tan pendientes del tiempo y alcanzaríamos la profundidad del silencio, de la espera reflexiva que no se acelera por predicar doctrinas o recetas mohosas, sino que se detiene para encontrar los detalles más ínfimos y luminosos de la vida.

                                                                                                                         Olga Barzola

Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos

Ilustración: Marina Pérez // www.marinaperez.com.ar

miércoles, 1 de julio de 2020

Julio // Nuevos Horizontes // Covid 19 // Oliverio: la primera y única editorial en el mundo que abre durante el Monotema



Comienza un nuevo mes y una enésima cuarentena. Hay que recordar o preguntar o googlear para no perder la cuenta, si es la cuarta o la decimonovena, pero...¿qué tan importante es saberlo cuando lo que nos interesa y preocupa tiene que ver con cómo salir de una vez por todas de este turbio bodrio (afín al trazo grueso y tan lejano y ajeno de las sutilezas) y no en cómo continuar transitándolo? Mientras tanto, por supuesto, apelamos a la resiliencia y nos vamos poniendo cada día más fuertes y sanos, nos vamos haciendo más sabios, nos vamos descubriendo, a cada minuto, más solidarios, levantando a los que empiezan a flaquear un poco en el camino que tantas veces parece arduo, pedregoso, que se entiende, pero no se acepta o se lo acepta para transformarlo en días cercanos de aires nuevos, en renovados paradigmas, por fin honestos, dignos y fructíferos para todas y todos.

La Naturaleza sigue descansando de nosotr@s y poco a poco parece llamarnos para acompañarla y potenciarla con este peregrinaje, en apariencia eterno, hacia la quietud global y activa, no hace falta hablar de oxímoron. Se trata de otra cosa, mucho más seria, para muchos, o la Oportunidad de cambiar Todo, incluso con mirada lúdica, para los utópicos indomables y allá en los polos helados y opuestos los que se ofendan.  Cada cual percibirá sus movimientos en estos ciento y pico de días arrebatados (son varios los sinónimos de este adjetivo, nos sigue interesando el pluralismo) y en un futuro cercano sabrá que ha hecho con ellos. Hay que luchar, amig@s, con exigente paciencia, Infinita Alegría y ojo atento, hoy, ahora, mañana, siempre y más que nunca. Confiamos en encontrarnos pronto con la Mejor Primavera, recuperar los caminos, los paisajes, las metáforas de todo esto, abrigarlas con nuestros sueños y hacerlas realidad, para volver a soñar en Paz. Gracias por estar.


martes, 30 de junio de 2020

Nuevos horizontes entre el Monotema // El atleta, el rayo y el Universo


Quietud. Silencio vertiginoso. Así son los instantes que anteceden al gran salto del atleta, atleta del éter que, desde lo más alto se decide e irrumpe, estallando en agua y sonidos, abriendo surcos de luz, rompiendo la inercia de lo estático. Y una vez aquí, el rayo penetra, fecunda el mar, la tierra, la montaña, el centro de las piedras. Fecunda a hombres y  mujeres, al animal escondido en las cuevas. Fecunda los fuegos, los relatos antiguos, el tiempo, la muerte, los caminos, quedando todo a la espera, engendrando el Universo.
                                                                                                                             
                                                                                                                    Irupé Roch
Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos

Pintura: Nicolás García Sáez 

lunes, 29 de junio de 2020

Nuevos horizontes entre el Monotema // Desembarco


Me siento en mi deck con una taza de poleo a mi lado. Contemplo desde esta altura el movimiento de las hojas de la heliconia que, sacudidas por el viento, causan un maravilloso efecto en mí. Corro por papel y lápiz, con mi amigo Nico (miembro de este numeroso Colectivo Verde) en mente, hoy a la mañana me dijo: ¨hay textos maravillosos que se escriben en cinco minutos. No creo en la falta de tiempo para esas cosas¨.

Apremiada por una reunión via skype, que arranca en 30 minutos, me embarco y emprendo vuelo. Estoy cruzando el Océano Índico en un transatlántico.

Las que aparentaban ser hojas de palmera, que tanto extraño ver desde que emprendí este viaje, ahora se transformaron en aguas que mi imaginario insiste en trastocar. Ya concluí la etapa exploratoria de todo lo observable y tangible, ajeno pero tan propio a mí misma. Tiempo bendito que me da la oportunidad de prepararme para el Desembarque. Quiero mutar antes de arribar a un nuevo lugar. Entonces la travesía toma una nueva dimensión y se me presentan un cúmulo de invocaciones, esperanzas y anhelos.

                                                                                                      Guadalupe Yepes 

Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos

Pintura : Iva Blanc

jueves, 25 de junio de 2020

Del rojo al naranja al blanco al rojo al blanco al naranja y así


Para hacer honor a la verdad, no puedo negar que mi experiencia de cuarentena venía siendo muy romántica. El covid 19 me encontró en condiciones inmejorables para atravesar una situación de estas características.

En principio, soy taurina. El “quedate en casa” es como música para mis oídos. Muy parecida a un hobbit, no tengo urgencia por salir de la comarca. Vivo en Villa de las Rosas, un pueblito con mucha onda en las sierras cordobesas. Casa cómoda, mucho espacio verde para meter las manos en la tierra,  senderos para salir a caminar y respirar aire puro sin barbijo, días de un otoño maravilloso, cálido, de cielos limpios. 

Mi trabajo docente continúa en modalidad virtual. Celular, pantallas varias, reuniones por zoom, audios, videos, archivos. También tengo un hijo en edad escolar. Escuela en casa… no hace falta agregar mucho más. Pese al agotamiento que genera la comunicación  a distancia, la posibilidad de continuidad laboral permitió que mi economía no sufriera cambios.

Todo esto no significa que la pandemia no me atravesara también desde la preocupación y la angustia. Mi amiga ceramista sin poder armar su puesto en la feria artesanal. Otro amigo sosteniendo los gastos de su bar cerrado. Mis amigas con hijos pequeños al borde del ataque de nervios. Mi familia en Buenos Aires. Mi padre con su salud en situación de riesgo. Mi hermano médico trabajando en las trincheras. Todas las historias difíciles conocidas y todas las que pudiera imaginar desde la empatía y la solidaridad.

Pero acá, en el valle de Traslasierra, estábamos en zona blanca. Zona libre de circulación del virus. Y eso lo hacía todo más fácil. Mucho encuentro, mate compartido, besos y abrazos. Mucho tejer redes, mucho ayudarnos y acompañarnos para sobrellevar altibajos económicos y familiares. Paradójicamente, fue un tiempo de encuentros, de fortalecimiento de vínculos, de nacimiento de proyectos, de abundancia, de creatividad y de apostar a hacer las cosas de una manera diferente. Por lo menos, en mi círculo cercano el virus estaba absolutamente lejos.

Con la zona cerrada por todos sus accesos, salimos de la fase de cuarentena a la fase de distanciamiento social. Autorizaron la apertura de bares, restaurantes y gimnasios. Autorizaron los desplazamientos por el Valle sin necesidad de permisos especiales. Barbijo, alcohol en gel y distancia serían suficientes para cuidarnos, cada uno siendo responsable de sí mismo y de su familia. Empezamos a soñar con el pronto retorno a las aulas. Pero esa incipiente reactivación o vuelta a cierta normalidad duró sólo unos pocos días. Hace una semana nos desayunamos con la noticia del primer caso de Covid 19 en Villa Dolores. Un oficial que, aparentemente, no había salido de zona blanca. La noticia la daba un comisario, con su barbijo con insignia, un baldazo de agua fría. No fue un profesional de la salud, no fue un político siquiera quien dio la cara. Un uniformado dando un comunicado oficial sobre salud pública. 

Rastrearon la entrada del virus. No se sabe bien quién ni para qué autorizaron el ingreso de tres personas que venían de una zona roja de Buenos Aires. Contagiaron al uniformado, que antes de saberse infectado, estuvo en una reunión social, aprovechando la flexibilización de las normas. Pánico en la villa serrana. Conflicto entre las autoridades políticas y sanitarias que se adjudican las culpas. Los profesionales de la salud trabajando a brazo partido pasando hisopo a mansalva. La gente empieza a mirarse mal. Ahora cualquiera puede tener el virus.

Volvimos para atrás. Pero ahora con limitaciones para movernos entre los pueblos del Valle. Las municipalidades no tienen mejor idea que bloquear caminos internos con grandes montículos de tierra, piedras y fierros, que impiden la circulación, no sólo de autos particulares sino también de camiones de bomberos, justo en época de incendios, o de ambulancias que nunca se sabe cuándo son necesarias. Esta medida ya ha causado un accidente fatal en el límite de Córdoba y San Luis.

Volvimos para atrás porque ahora empezaron a aparecer situaciones de denuncias entre conocidos por supuestas violaciones a las normas. Lo vi con mis propios ojos. Bajo el discurso de “cuidarnos entre todos” empezamos a traspasar límites morales hacia lugares muy peligrosos. Lugares que ya recorrimos y que nos provocaron heridas sociales que, luego de largas décadas, aún siguen abiertas.

No sé hablar con números ni estadísticas, ni barajar hipótesis, ni sé desenredar la trama de lo que está pasando en nuestro país y en el mundo. No tengo tanta claridad ni certezas para responder, pero esta situación que estamos atravesando en los últimos días en el Valle de Traslasierra, me mostró de cerca los efectos secundarios de este virus, los daños colaterales, la verdadera peligrosidad y fuerza de destrucción del bicho, que no es el bicho.

                                                          Texto y dibujo con birome:  Eugenia Alfano *


* Editora,  cuentista, docente e ilustradora

Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos


martes, 23 de junio de 2020

Explorando nuevos horizontes más allá del Monotema, sin dejar de prestarle atención al Monotema (inaugura: Lía Ferenese)


Acuarela sobre papel 

con los pies
en lo mojado
jade
lluvia
Bodhisattva
sin paraguas
la poesía
resiste
y el tiempo
se atreve
a todo

Acuarela y poema: Lía Ferenese
  Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos
Expande: Editorial Oliverio

lunes, 22 de junio de 2020

Acerca de la asimetría


Dar la cualidad de bondad a una relación de poder y así enfatizarla, es algo que está presente en los vínculos humanos más y menos próximos. Ya en las familias y escuelas profundizar la asimetría, sostenerla y enseñarla es una práctica sistemática, donde no hay espacio para el cuestionamiento y lo ya establecido. Si a esto le sumamos la cuota moral, aparece la premisa "ser obediente es ser bondadoso" y quienes detentan el poder son los celadores de tan preciada virtud y también quienes la otorgan.

Este mecanismo es optimizado, llevado a niveles muy sutiles, capaces de reforzarlo en las estructuras de nuestro sistema democrático, recreándolo una y otra vez.  Quienes nos representan pocas veces esbozan algún acto coherente, generoso y responsable, pero, curiosamente, eso basta para que grandes multitudes de ciudadanos nos sintamos contenidos por o frente a las contadas ocasiones en las que, cada tanto, aparece ese ¨gesto de amor al prójimo¨.

A los más cercanos, a nuestros seres queridos, solemos pedirles todo, o casi todo, y apenas no cumplen con nuestro inagotable capricho o nuestra desmesurada exigencia, les bajamos el pulgar, los castigamos, o suponemos que los castigamos con nuestra calculada, acomplejada y aniñada indiferencia, los apartamos a un lado.  Pero a ellos, a los políticos que, al fin y al cabo, son empleados nuestros, les pedimos poco y nada y los tipos, por lo general, esto ya es sintomático e infantilmente instaurado, nos dan menos que nada mientras siguen facturando como jeques. Y entonces seguimos festejando o perdonando cada disparate que enuncian, provocan, realizan o no realizan. Lejos de perturbarnos o incomodarlos nos encontramos hoy pidiendo permiso por nuestros derechos esenciales.

Dar la cualidad de bondad a una relación de poder, y así enfatizarla, es peligroso, seguir empastados allí, viviendo ese pseudo romanticismo es, a corto o largo plazo, lo que hace meses se viene traduciendo en control.

                                                                                                                 Irupé Roch


Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos

Pintura: Iva Blanc

viernes, 19 de junio de 2020

Fragmentos Oliverios, Paralelos y Platónicos


Todos los días se suman nuev@s integrantes a nuestra Gran Familia, ya sea como lector@s, autor@s, ilustrador@s y demás colaborador@s que, más alla de acumular arrobas inclusivas en los plurales que nos interconectan también, es menester aclararlo, despiertan alguna duda en el/la recién aterrizad@. La pregunta que sobresale es más o menos así: ¿de donde provienen estos fragmentos que se van publicando en el blog de la Editorial Oliverio? La respuesta es muy sencilla: de los aportes  textuales que van conformando ese microcosmos maravilloso dentro del Colectivo de Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos, uña y carne con esta editorial, la primera y única en el mundo (se dice otra vez y hasta que se demuestre lo contrario) que ha abierto durante esta pandemia, o supuesta pandemia. Una editorial que hace casi tres meses, ininterrumpidamente, sin excepción ni excusas timoratas, publica a diario uno de esos selectos y contundentes fragmentos, que luce en cada una de esas ocasiones un diseño gráfico nuevo, delicado, de altísimo buen gusto para ilustrar dichos textos. Hay Equipo. Hay Equipazo. Gracias por estar.

Los fragmentos diarios se pueden leer en:

Editorial Sátira y Musa acompaña a este proyecto comunitario

miércoles, 17 de junio de 2020

Reverberando



No es la piel del lagarto prehistórico que se desliza serena y apenas trémula, centellas entre el silencio y un céfiro del mediodía. Tampoco es la superficie movediza con su profundidad breve, iluminada por el día abierto que no festeja una concesión burocrática. No es el manto, aunque lo parezca, de un fantasma vegetal y líquido buscando no volver a ser el mismo en su devenir verde musgo, tal vez un tanto esmeralda. Es el río libre y eterno recorriendo su extenso albedrío, vivo desde el principio de los tiempos, visto en cierto y limitado contexto de ¨Libertad¨, nótense las comillas.

Hay que soportar con entereza la terminología y/o fraseología covídica. Si hay algo que me produce  una desconfianza atávica, ese algo más bien agrio que rechina entre mis oídos, incluso entre mis dedos, es aquel momento en el que me enuncian o garabatean o enuncio y yo mismo escribo la palabra ¨permiso¨, sobre todo si es compañera de la indignación, esa que pispea a quienes lo dictaminan, sujetos abrazando y besando a semejantes igual de descuidados, todos sin tapujos ni barbijos.

 Hay, por si fuera poco, otro tipo de ruido cada vez más sonoro, que no solo hace eco en las encuestas sino también en el inmenso humor colectivo. Un rumor que crece a cada minuto, hora, día, semana, mes, tiempo que como el río lento se nos va y no vuelve, pero que guardaremos para siempre, que no quepa ninguna duda, entre nuestros primeros recuerdos.


                                                                        Video y texto: Nicolás García Sáez

jueves, 11 de junio de 2020

Aire puro


El aire puro comienza a dudar de su propia existencia, se oxigena a sí mismo, espera  recibir una orden que dictamine sobre  a quienes podrá  oxigenar. No será el azar quien  lo determine, ni la naturaleza misma como extensión  corpórea del Dios Spinoziano. Aun así,  el aire se filtra disfrazado en el encierro que confina, ese espacio que varía en tamaño, números y colores, pero que solo permite  expresarse por medio de la paleta neutra del blanco o el negro, no resiste otra gama en ninguna intensidad posible, es tiempo de urgencias y dudar  produce mayor ansiedad. 

 El tamiz selectivo de legos  que encajen en la maqueta se ordenan en un lineamiento pedagógico, cuyo eje opera bajo el lema que se escucha en pocas versiones y un solo idioma. No sabemos. Adormecidos en el cansancio del hambre, se distrae la mirada para conformar con la idea que lo más salvaje y bestial pasa en el otro mundo, allá, arriba, a los extremos, en otras partes, donde la brújula enloqueció, donde los discursos, eso no lo dicen, comienzan a tambalear, donde la propaganda ya no está funcionando, donde, en definitiva, somos ausencias que miramos...

Las licitaciones por un mundo mejor y más justo son demasiadas, la gran mayoría quedan en el camino. El concurso está en juego y la sede se debate en la temporalidad de la incógnita. Es insoslayable que la lógica y la retórica  no vayan de la mano. ¿Es fácil persuadir al que solo escucha los ruidos del estómago? Nadie desea  morir de hambre, a esta altura parece que  solo es cuestión de números.

Mientras tanto, firmes los sentimientos y creencias que aferren a la ideología que los atraviesa y comienza a interpelarlos, identidades consistentes de retazos ajenos apelan a la fuerza de voluntad para taponar lo discontinuo, deben seguir  funcionales al partido que se juegue, aunque el resultado ya esté acordado a priori. El fraude siempre quedará del otro lado.

 La tierra fértil de la crisis está colmada de paradojas, no son ajenas a ese otro único espacio,  el que  confina y también interpela y te hace interpelar, que permite, con la mayor arrogancia y atrevimiento,  la posibilidad de la fuga. Siempre bienvenido  el pensamiento, hay que subsistir.

 El espíritu convulsionado de imposiciones binarias no puede detenerse. El caudal tenebroso del miedo, cual discurso moralista, atenta en  los cuerpos reducidos en su determinación material y espacial. Si resisten la compulsa de la inmunidad serán terrenos sagrados para la experimentación. Organizados en el engranaje del mercado, anónimos digitales de lo virtual. Incesante seducción para ser condenados, bajo la sofisticación sutil y eficaz en la producción de una imposibilidad: desertar. No obstante, gracias a esa alteridad ambigua del lenguaje, no hay garantía en este punto, lo convencional y complaciente tropieza con su propia voz incongruente. Germen del pensamiento crítico con eco universal,  cuando la sumisión comienza a oler a somnolencia suicida.

 Resiste en las ondulaciones infinitas del tiempo la lucidez que ilumina otras gamas, colores primarios en  transformaciones y desplazamientos que van plasmando otros escenarios, curiosa búsqueda, van resurgiendo las voces que claman en la circularidad, que se apartan de ella, que no repiten cierta Historia. Advertir la tenue  intensidad de la diferencia señala los  atajos que mueve a la insolencia indomesticable.

                                                                                                         Silvia Chaher


* Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos


Pintura: Nicolás García Sáez

domingo, 7 de junio de 2020

Una idea



Pienso que lo que es creativo, lo que es renovador, lo que es una acción fecunda no deviene, no nace, no surge de las ideologías, surge de las ideas. Las ideologías, en definitiva, nos polarizan, nos vuelven rígidos, muy limitados, poco flexibles y muchas veces tiranos.

A menudo nosotros sentimos que necesitamos de esas ideologías, suponemos que nos vitalizan, nos representan. La diferencia es que las ideas son libres, van y vienen en el tiempo, en la Historia de la humanidad, nos conectan con el pasado y con el futuro, nos conectan acá, en este momento. Las ideologías, en cambio, achatan y empequeñecen los horizontes, consienten aguas turbias, obligan a obedecer ciegamente manuales muy básicos y arcaicos, siempre ven el árbol y se olvidan del bosque. 

Si nos detenemos en ellas, en las ideas, para luego expandirnos, dejamos de lado las ideologías limitantes, de este modo vamos a poder construir sobre una base creativa,  la cual siempre va a invitar a nuevas propuestas. Una propuesta que podremos ofrecer y que la otra y el otro toman o no toman. No sabemos, en este acto dador, luego de esta entrega, como va a ser el movimiento de una persona, comunidad o pueblo, pero uno siempre puede proponer y probablemente germine y de sus frutos en algún momento.

 ¿Simple? ¿Libre? Sí, claro, es una idea lo que propongo, no es una ideología.

                                                                                                           Irupé Roch*

*Artista plástica, docente y artesana

Especial para Los Verdes Paralelos y Los Verdes Platónicos

Ilustración: Marina Pérez (www.marinaperez.com.ar)